miércoles, 25 de junio de 2025

CAPÍTULO 20. PABLO EXALTA LA CRUZ.

PABLO EXALTA LA CRUZ. Basado en Hechos 15:36-41; 16:1-6.

DESPUÉS DE TRABAJAR ALGÚN TIEMPO EN ANTIOQUÍA, Pablo propuso a su colaborador que emprendieran otro viaje misionero. "Volvamos a visitar ­ le dijo a Bernabé ­ a los hermanos de todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del Señor, cómo están."

PABLO Y BERNABÉ recordaban con ternura a aquellos que recientemente habían aceptado el mensaje evangélico bajo su ministerio, y anhelaban verlos una vez más. Pablo nunca perdió esta solicitud. Aun cuando se hallaba en distantes campos misioneros, lejos del escenario de sus labores anteriores, conservaba en el corazón la preocupación de instar a esos conversos a permanecer fieles, "perfeccionando la santificación en temor de Dios." (2 Cor. 7:1). 

CONSTANTEMENTE trataba de ayudarles a ser cristianos que tuvieran confianza propia y creciesen, a ser fuertes en la fe, ardientes en celo, y cabales en su consagración a Dios y a la tarea de hacer progresar su reino. 

BERNABÉ estaba dispuesto a ir con Pablo, pero deseaba llevar consigo a Marcos, quien había decidido de nuevo consagrarse al ministerio. Pablo se opuso a esto. "No le parecía bien llevar consigo" a uno que durante su primer viaje misionero los había abandonado en tiempo de necesidad.

 No estaba inclinado a excusar la debilidad manifestada por Marcos al abandonar la obra en procura de la seguridad y las comodidades del hogar. Recalcaba que uno con tan poca fibra era inapto para un trabajo que requería paciencia, abnegación, valor, devoción, fe y disposición a sacrificar, si fuera necesario, hasta la vida misma. Tan áspera fue la disputa, que Pablo y Bernabé se separaron, 165 siguiendo el último sus convicciones y llevando consigo a Marcos. "Bernabé tomando a Marcos, navegó a Cipro. 

 Y PABLO ESCOGIENDO A SILAS, partió encomendado de los hermanos a la gracia del Señor." Viajando a través de Siria y Cilicia, donde corroboraron las iglesias, Pablo y Silas llegaron al fin a Derbe y Listra en la provincia de Licaonia. Era en Listra donde Pablo había sido apedreado; sin embargo, lo encontramos de nuevo en el escenario de su anterior peligro. Estaba ansioso de ver cómo soportaban las pruebas aquellos que habían aceptado el Evangelio mediante sus labores. No se chasqueó; porque descubrió que los creyentes de Listra habían permanecido firmes frente a una violenta oposición. 

ALLÍ PABLO SE ENCONTRÓ DE NUEVO CON TIMOTEO, quien había sido testigo de sus sufrimientos al fin de su primera visita a Listra, y en cuya mente la impresión hecha entonces se había ahondado con el correr del tiempo hasta convencerlo de que era su deber entregarse plenamente a la obra del ministerio. Su corazón estaba unido al de Pablo, y anhelaba compartir las labores del apóstol ayudando como pudiera.

SILAS, el compañero de labor de Pablo, era un obrero probado, dotado con el espíritu de profecía; pero la obra que debía hacerse era tan grande, que se necesitaba preparar más obreros para el servicio activo. 

 EN TIMOTEO, PABLO VIO uno que comprendía la santidad de la obra del ministerio; uno que no desmayaba frente al sufrimiento y la persecución; y que estaba dispuesto a ser enseñado. Sin embargo, el apóstol no se atrevió a asumir la responsabilidad de darle a Timoteo, un joven inexperto, una preparación en el ministerio evangélico, sin satisfacerse antes plenamente respecto a su carácter y su vida. 

El padre de Timoteo era griego y su madre judía. Desde la niñez había conocido las Escrituras. La piedad que vio en su vida de hogar era sana y cuerda. La fe de su madre y de su abuela en los oráculos sagrados era para él un constante recuerdo de la bendición que acarrea el hacer la voluntad de 166 Dios. 

La palabra de Dios era la regla por la cual esas dos piadosas mujeres habían guiado a Timoteo. El poder espiritual de las lecciones que había recibido de ellas conservó puro su lenguaje y evitó que le contaminaran las malas influencias que le rodeaban. Así las que le instruyeron en el hogar habían cooperado con Dios en prepararlo para llevar responsabilidades. 

PABLO VIO A TIMOTEO FIEL, FIRME Y SINCERO, y le escogió como compañero de labor y de viaje. Las que habían enseñado a Timoteo en su infancia fueron recompensadas viendo al hijo de su cuidado unido en estrecho compañerismo con el gran apóstol. 

TIMOTEO ERA SÓLO UN JOVEN cuando fue escogido por Dios como maestro; pero sus principios habían sido tan bien establecidos por su primera educación que era digno del puesto de ayudante de Pablo. Y aunque joven, llevó sus responsabilidades con mansedumbre cristiana

 Como Medida De Precaución, Pablo aconsejó prudentemente a Timoteo que se circuncidase, no porque Dios lo requiriese, sino para eliminar del pensamiento de los judíos algo que pudiera llegar a ser una objeción contra el ministerio de Timoteo. 

 EN SU OBRA, PABLO había de viajar de ciudad en ciudad, en muchas tierras, y con frecuencia tenía oportunidad de predicar a Cristo en las sinagogas de los judíos, como también en otros lugares de reunión. 

Si llegaban a saber que uno de sus compañeros era incircunciso, su obra quedaría grandemente estorbada por los prejuicios y el fanatismo de los judíos.

Por doquiera el apóstol afrontaba resuelta oposición y severa persecución. 

 DESEABA IMPARTIR A SUS HERMANOS JUDÍOS, tanto como a los gentiles, el conocimiento del Evangelio; y por eso procuraba, en la medida consecuente con su fe, quitar todo pretexto de oposición. 

SIN EMBARGO, mientras condescendía así con el prejuicio judío, creía y enseñaba que la circuncisión y la incircuncisión nada eran, y que el Evangelio de Cristo era todo. Pablo amaba a Timoteo, su "hijo en la fe." (1 Tim. 1:2).
  EL GRAN APÓSTOL SONDEABA A MENUDO AL DISCÍPULO MÁS JOVEN, preguntándole 167 en cuanto a la historia bíblica; y al viajar de lugar en lugar, le enseñaba cuidadosamente cómo trabajar con éxito. Pablo y Silas, en toda su asociación con Timoteo, trataban de ahondar la impresión ya hecha en su mente, de la sagrada y seria naturaleza de la obra del ministro evangélico. 

EN SU TRABAJO, Timoteo buscaba constantemente el consejo y la instrucción de Pablo. No actuaba por impulso, sino con reflexión y serenidad, preguntando a cada paso: ¿Es éste el camino del Señor?

EL ESPÍRITU SANTO encontraba en él uno que podía ser amoldado y modelado como un templo para la morada de la divina Presencia.

 LAS LECCIONES de la Biblia, al entretejerse en la vida diaria, tienen una profunda y perdurable influencia en el carácter. 

 ESTAS LECCIONES LAS APRENDÍA Y PRACTICABA TIMOTEO. No tenía talentos especialmente brillantes; pero su trabajo era valioso porque usaba en el servicio del Señor las capacidades que Dios le daba. Su conocimiento de la piedad experimental le distinguía de otros creyentes, y le daba influencia. 

LOS QUE TRABAJAN POR LAS ALMAS deben obtener un conocimiento más profundo, más pleno y más claro de Dios que el que se puede adquirir mediante un esfuerzo ordinario. Deben poner todas sus energías en la obra del Señor. 

 ESTÁN OCUPADOS EN UNA ALTA Y SAGRADA VOCACIÓN, y si ganan almas como salario, deben asirse firmemente de Dios, y recibir diariamente gracia y poder de la Fuente de toda bendición. "Porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres, se manifestó, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente, esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo, que se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras." (Tito 2:11-14).

 ANTES DE PENETRAR EN NUEVOS TERRITORIOS, Pablo y sus compañeros visitaron las iglesias que habían sido establecidas en 168 Pisidia y en las regiones circundantes. "Como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem". 

 ASÍ QUE, LAS IGLESIAS ERAN CONFIRMADAS EN FE, y eran aumentadas en número cada día." El apóstol Pablo sentía una profunda responsabilidad por los que se convertían por sus labores. Por encima de todas las cosas, anhelaba que fueran fieles, "para que yo pueda gloriarme en el día de Cristo ­decía,­ que no he corrido en vano, ni trabajado en vano." (Fil.2:16). 

TEMBLABA por el resultado de su ministerio. Sentía que hasta su propia salvación podría estar en peligro si no cumpliera su deber y la iglesia no cooperase con él en la obra de salvar almas

SABÍA QUE LA SOLA PREDICACIÓN No Bastaba para enseñar a los creyentes a proclamar la palabra de vida. Sabía que línea sobre línea, precepto sobre precepto, un poquito aquí y otro poquito allí, debían ser enseñados a progresar en la obra de Cristo. 

ES UN PRINCIPIO UNIVERSAL que cuando quiera que uno se niegue a usar las facultades que Dios le da, éstas decaen y mueren

La verdad que no se vive, que no se imparte, pierde su poder vivificante, su virtud sanadora. 

 DE AQUÍ EL TEMOR DEL APÓSTOL PABLO de que no presentase a todo hombre perfecto en Cristo. La esperanza de Pablo de entrar en el cielo se obscurecía cuando contemplaba cualquier fracaso suyo que diera a la iglesia el molde humano en lugar del divino. 

Su conocimiento, su elocuencia, sus milagros, su visión de las escenas eternas obtenidas en el tercer cielo, ­todo sería inútil si por la infidelidad en su obra aquellos por quienes trabajaba cayeran de la gracia de Dios. Y así, de viva voz y por carta, rogaba a aquellos que habían aceptado a Cristo que siguiesen una conducta que los habilitara para ser "irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación maligna y perversa, ... como luminares en el mundo; reteniendo la palabra de vida." (Fil. 2:15-16). 

TODO VERDADERO MINISTRO siente una pesada responsabilidad 169 por el progreso espiritual de los creyentes confiados a su cuidado, un anhelante deseo de que sean colaboradores de Dios. Comprende que del fiel cumplimiento del trabajo que Dios le da depende en gran medida el bienestar de la iglesia. 

 Trata Ardiente E Incansablemente De Inspirar En Los Creyentes El Deseo De Ganar Almas Para Cristo, recordando que todo el que se añade a la iglesia debería ser un agente más para el cumplimiento del plan de la redención. 

Habiendo visitado las iglesias de Pisidia y de la región vecina, Pablo y Silascon Timoteo, penetraron en "Frigia y la provincia de Galacia," donde proclamaron con gran poder las buenas nuevas de la salvación. 

Los gálatas eran idólatras, pero cuando los apóstoles les predicaron se gozaron en el mensaje que les prometía libertad de la servidumbre del pecado. 

 PABLO Y SUS COLABORADORES proclamaron la doctrina de la justicia por la fe en el sacrificio expiatorio de Cristo. 

PRESENTABAN A CRISTO Como Aquel que, al ver la impotente condición de la especie caída, vino a redimir a los hombres y mujeres viviendo una vida de obediencia a la ley de Dios y pagando la penalidad de la desobediencia

Y a la luz de la cruz, muchos que nunca habían conocido antes al Dios verdadero empezaron a comprender la grandeza del amor del Padre.

ASÍ SE LES ENSEÑARON A LOS GÁLATAS las verdades fundamentales concernientes a "Dios el Padre," y a "nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro." "Por el oír de la fe," recibieron el Espíritu de Dios, y llegaron a ser "hijos de Dios por la fe en Cristo." (Gál. 1:3,4; 3:2,26).

Pablo vivió de tal manera entre los gálatas que pudo decir más tarde: "Os ruego, sed como yo." (Gál. 4:12). Sus labios habían sido tocados con un carbón encendido del altar, y fue habilitado para sobreponerse a las debilidades corporales y presentar a Jesús como la única esperanza del pecador

Los que lo oían sabían que había estado con Jesús.

DOTADO DE 170 PODER DE LO ALTO, era capaz de comparar lo espiritual con lo espiritual, y de derribar las fortalezas de Satanás. Los corazones eran quebrantados por la presentación del amor de Dios, como estaba revelado en el sacrificio de su Hijo unigénito, y muchos eran inducidos a preguntar: ¿Qué debo hacer para ser salvo? 

ESTE MÉTODO De Presentar El Evangelio Caracterizaba Las Labores Del Apóstol en el curso de todo su ministerio entre los gentiles. Siempre conservaba ante ellos la cruz del Calvario. 

"No nos predicamos a nosotros mismos -declaró en los últimos años de su vida,- sino a Jesucristo, el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesús. 

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo." (2 Cor. 4:5,6).

 LOS CONSAGRADOS MENSAJEROS que en los primeros días del cristianismo llevaron a un mundo moribundo las alegres nuevas de la salvación, no permitían que ningún pensamiento de exaltación propia echara a perder su presentación de Cristo el crucificado. 

No codiciaban ninguna autoridad ni preeminencia. Escondiéndose en el Salvador, exaltaban el gran plan de la salvación, y la vida de Cristo, el autor y consumador de este plan, Cristo, el mismo ayer, hoy, y para siempre, era la nota tónica de su enseñanza

SI LOS QUE HOY ENSEÑAN LA PALABRA DE DIOS elevaran más y más la cruz de Cristo, su ministerio tendría mucho más éxito. Si los pecadores pudieran ser inducidos a dirigir una ferviente mirada a la cruz, y pudieran obtener una visión plena del Salvador crucificado, comprenderían la profundidad de la compasión de Dios y la pecaminosidad del pecado

LA MUERTE DE CRISTO demuestra el gran amor de Dios por el hombre. Es nuestra garantía de salvación. Quitarle al cristiano la cruz sería como borrar del cielo el sol

LA CRUZ NOS ACERCA A DIOS, y nos reconcilia con él. Con la perdonadora compasión del amor de un padre, Jehová contempla los sufrimientos 171 que su Hijo soportó con el fin de salvar de la muerte eterna a la familia humana, y nos acepta en el Amado. 

Sin la cruz, el hombre no podría unirse con el Padre. De ella depende toda nuestra esperanza. De ella emana la luz del amor del Salvador; y cuando al pie de la cruz el pecador mira al que murió para salvarle, puede regocijarse con pleno gozo; porque sus pecados son perdonados. 

AL POSTRARSE CON FE JUNTO A LA CRUZ, alcanza el más alto lugar que pueda alcanzar el hombre. Mediante la cruz podemos saber que el Padre celestial nos ama con un amor infinito.

 ¿DEBEMOS MARAVILLARNOS DE QUE PABLO EXCLAMARA: "Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo"? (Gál. 6:14). Es también nuestro privilegio gloriarnos en la cruz, entregarnos completamente a Aquel que se entregó por nosotros. Entonces, con la luz que irradia del Calvario brillando en nuestros rostros, podemos salir para revelar esta luz a los que están en tinieblas. 172 

Los Hechos De Los Apóstoles En La Proclamación 
Del Evangelio De Jesucristo. 164-171 (EGW).


sábado, 21 de junio de 2025

CAPÍTULO 19. JUDÍOS Y GENTILES.

 

JUDIOS Y GENTILES. Basado en Hechos 15:1-35.

AL LLEGAR A ANTIOQUÍA DE SIRIA, desde donde habían sido enviados para emprender su misión, Pablo y Bernabé aprovecharon pronto una oportunidad para reunir a los creyentes, y "relataron cuán grandes cosas había Dios hecho con ellos, y cómo había abierto a los Gentiles la puerta de la fe." (Hech. 14:27).

  LA IGLESIA DE ANTIOQUÍA era grande y seguía creciendo. Por ser un centro de actividad misionera, era uno de los más importantes grupos de creyentes cristianos. Entre Sus Miembros Había Muchas Clases De Gente, Tanto Judíos Como Gentiles. 

MIENTRAS LOS APÓSTOLES PARTICIPABAN CON LOS MINISTROS Y MIEMBROS LAICOS DE ANTIOQUÍA en un ferviente esfuerzo por ganar muchas almas para Cristo, ciertos creyentes judíos de Judea, "de la secta de los Fariseos," lograron introducir una cuestión que pronto produjo una amplia controversia en la iglesia e infundió consternación a los creyentes gentiles. 

 CON GRAN APLOMO, estos maestros judaizantes aseveraban que a fin de ser salvo, uno debía ser circuncidado y guardar toda la ley ceremonial. 

PABLO Y BERNABÉ HICIERON FRENTE A ESTA FALSA DOCTRINA CON PRONTITUDY Se Opusieron a que se presentara el asunto a los gentiles. Por otra parte, muchos de los judíos creyentes de Antioquía favorecían la tesis de los hermanos recién venidos de Judea. 

Los conversos judíos no estaban generalmente inclinados a avanzar tan rápidamente como la providencia de Dios les abría el camino. Por el resultado de las labores de los apóstoles entre los gentiles, era evidente que los conversos entre éstos serían 154 muchos más que los conversos judíos

 LOS JUDÍOS TEMÍAN que si no se imponían las restricciones y ceremonias de su ley a los gentiles como condición de entrada en la iglesia, las peculiaridades nacionales de los judíos, que hasta entonces los habían distinguido de todos los demás pueblos, desaparecerían finalmente de entre aquellos que recibían el mensaje evangélico. 

LOS JUDÍOS SE HABÍAN ENORGULLECIDO SIEMPRE DE SUS CULTOS DIVINAMENTE SEÑALADOS; y muchos de aquellos que se habían convertido a la fe de Cristo, sentían todavía que, puesto que Dios había bosquejado una vez claramente la forma hebrea del culto, era improbable que autorizara alguna vez un cambio en cualquiera de sus detalles. Insistían en que las leyes y ceremonias judías debían incorporarse en los ritos de la religión cristiana

 ERAN LENTOS EN DISCERNIR que todas las ofrendas de los sacrificios no habían sino prefigurado la muerte del Hijo de Dios, en la cual el símbolo se había cumplido, y después de la cual los ritos y ceremonias de la dispensación mosaica no estaban más en vigor.

Antes de su conversión, Pablo se había considerado, "cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible." (Fil. 3:6)Pero desde que cambiara de corazón, había adquirido un claro concepto de la misión del Salvador como Redentor de toda la especie, gentiles tanto como judíos, y había aprendido la diferencia entre una fe viva y un muerto formalismo. 

A LA LUZ DEL EVANGELIO, los antiguos ritos y ceremonias confiados a Israel habían adquirido un nuevo y más profundo significado. Las cosas prefiguradas por ellos se habían producido, y los que vivían bajo la dispensación evangélica habían sido relevados de su observancia. 

SIN EMBARGO, Pablo Todavía Guardaba Tanto En El Espíritu Como En La Letra, La Inalterable Ley Divina De Los Diez Mandamientos

EN LA IGLESIA DE ANTIOQUÍA, la consideración del asunto de la circuncisión provocó mucha discusión y contienda. Finalmente, los miembros de la iglesia, temiendo que si la discusión continuaba se provocaría una división entre ellos, decidieron 155 enviar a Pablo y Bernabé, con algunos hombres responsables de la iglesia, hasta Jerusalén, a fin de presentar el asunto a los apóstoles y ancianos. 

Habían de encontrarse allí con delegados de las diferentes iglesias, y con aquellos que habían venido a Jerusalén para asistir a las próximas fiestas. Mientras tanto, había de cesar toda controversia hasta que fuese dada una decisión final en el concilio general. Esta decisión sería entonces aceptada universalmente por las diversas iglesias en todo el país

EN CAMINO A JERUSALÉN, los apóstoles visitaron a los creyentes de las ciudades por las cuales pasaron, y los animaron relatándoles lo que les había sucedido en la obra de Dios y la conversión de los gentiles.

EN JERUSALÉN, los delegados de Antioquía se encontraron con los hermanos de las diversas iglesias, que se habían reunido para asistir a un concilio general; y les relataron el éxito que había tenido su ministerio entre los gentiles. 

 EXPUSIERON Entonces la confusión provocada por el hecho de que ciertos conversos fariseos habían ido a Antioquía y declarado Que Para Salvarse, los conversos gentiles debían circuncidarse y guardar la ley de Moisés. 

ESTA CUESTIÓN SE DISCUTIÓ CALUROSAMENTE En La Asamblea.

Íntimamente Relacionados Con El Asunto De La Circuncisión,

Había Varios Otros Que Demandaban Cuidadoso Estudio

UNO ERA EL PROBLEMA de la actitud que debía adoptarse

hacia el uso de alimentos ofrecidos a los ídolos.

MUCHOS DE LOS CONVERSOS GENTILES vivían entre gentes ignorantes y supersticiosas, que hacían frecuentes sacrificios y ofrendas a los ídolos

Los sacerdotes de este culto pagano realizaban un extenso comercio con las ofrendas que se les llevaban; y los judíos temían que los conversos gentiles deshonraran el cristianismo comprando lo que había sido ofrecido a los ídolos, y sancionaran así, en cierta medida, las costumbres idólatras. 

ADEMÁS, LOS GENTILES Estaban Acostumbrados A Comer La Carne De Animales Estrangulados, mientras que a los judíos se 156 les había enseñado divinamente que cuando se mataban bestias para el consumo, se debía ejercer un cuidado particular de que se desangrara bien el cuerpo; de otra manera, la carne no se consideraría saludable. Dios había ordenado esto a los judíos para la conservación de su salud.

LOS JUDÍOS Consideraban Pecaminoso Usar Sangre Como Alimento. Sostenían que la sangre era la vida, y que el derramamiento de la sangre era consecuencia del pecado. 

LOS GENTILES, POR EL CONTRARIO, Acostumbraban Recoger La Sangre De Las Víctimas De Los Sacrificios, y usarla en la preparación de alimentos. Los judíos no creían que debieran cambiar las costumbres que habían adoptado bajo la dirección especial de Dios. 

Por lo tanto, como estaban entonces las cosas, si un judío y un gentil intentaran comer a la misma mesa, el primero sería ofendido y escandalizado por el último. Los gentiles, y especialmente los griegos, eran extremadamente licenciosos, y había peligro de que algunos, de corazón inconverso, profesaran la fe sin renunciar a sus malas prácticas. 

 Los cristianos judíos no podían tolerar la inmoralidad que no era considerada criminal por los paganos. Los judíos, por lo tanto, consideraban muy conveniente que se impusiesen a los conversos gentiles la circuncisión y la observancia de la ley ceremonial, como prueba de su sinceridad y devoción. Creían que esto impediría que se añadieran a la iglesia personas que, adoptando la fe sin la verdadera conversión del corazón, pudieran después deshonrar la causa por la inmoralidad y los excesos. 

LOS DIVERSOS PUNTOS envueltos en el arreglo del principal asunto en disputa parecían presentar ante el concilio dificultades insuperables. Pero en realidad el Espíritu Santo había resuelto ya este asunto, de cuya decisión parecía depender la prosperidad, si no la existencia misma, de la iglesia cristiana. 

"HABIENDO HABIDO GRANDE CONTIENDA, LEVANTÁNDOSE PEDRO, LES DIJO: Varones hermanos, vosotros sabéis como ya hace algún tiempo que Dios escogió que los Gentiles oyesen por mi 157 boca la palabra del evangelio, y creyesen." Arguyó que el Espíritu Santo había decidido el asunto en disputa descendiendo con igual poder sobre los incircuncisos gentiles y los circuncisos judíos. 
Relató de nuevo su visión, en la cual Dios le había presentado un lienzo lleno de toda clase de cuadrúpedos, y le había ordenado que matara y comiese. 
Cuando rehusó hacerlo, afirmando que nunca había comido nada común o inmundo, se le había contestado: "Lo que Dios limpió, no lo llames tú común." (Hech. 10:15). 

PEDRO relató la sencilla interpretación de estas palabras, que se le dio casi inmediatamente en la intimación a ir al centurión e instruirlo en la fe de Cristo

Este mensaje probaba que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta y reconoce a todos los que le temen. 

Pedro refirió su asombro cuando, al hablar las palabras de verdad a esa asamblea reunida en la casa de Cornelio, fue testigo de que el Espíritu Santo tomó posesión de sus oyentes, tanto gentiles como judíos. La misma luz y gloria que se reflejó en los circuncisos judíos brilló también en los rostros de los incircuncisos gentiles. 

 CON ESTO DIOS ADVERTÍA A PEDRO que no considerase a unos inferiores a otros; porque la sangre de Cristo podía limpiar de toda inmundicia

En una ocasión anterior, Pedro había razonado con sus hermanos concerniente a la conversión de Cornelio y sus amigos, y a su trato con ellos. Cuando relató en aquella ocasión cómo el Espíritu Santo descendió sobre los gentiles, declaró: "Así que, si Dios les dio el mismo don también como a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿Quién era yo que pudiese estorbar a Dios?" (Hech. 11:17).

Ahora, con igual fervor y fuerza, dijo: "Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo también como a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe sus corazones. 

Ahora pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos yugo, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?" 

 ESTE YUGO NO ERA LA LEY DE LOS DIEZ MANDAMIENTOS, como aseveran algunos que se 158 oponen a la vigencia de la ley; Pedro se refería a la ley de las ceremonias, que fue anulada e invalidada por la crucifixión de Cristo

EL DISCURSO DE PEDRO dispuso a la asamblea para escuchar con paciencia a Pablo y Bernabé, quienes relataron lo que habían experimentado al trabajar por los gentiles. "Toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes maravillas y señales Dios había hecho por ellos entre los Gentiles." 

SANTIAGO también dio testimonio con decisión, declarando que era el propósito de Dios conceder a los gentiles los mismos privilegios y bendiciones que se habían otorgado a los judíos. 

PLUGO al Espíritu Santo no imponer la ley ceremonial a los conversos gentiles, y el sentir de los apóstoles en cuanto a este asunto era como el sentir del Espíritu de Dios. 

 Santiago presidía el concilio, y su decisión final fue: "Yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten a Dios, no han de ser inquietados." Esto puso fin a la discusión.

¡PEDRO CABEZA DE LA IGLESIA?

 EL CASO REFUTA LA DOCTRINA QUE SOSTIENE LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA, de que Pedro era la cabeza de la iglesia. Aquellos que, como papas, han pretendido ser sus sucesores, no pueden fundar sus pretensiones en las Escrituras. Nada en la vida de Pedro sanciona la pretensión de que fue elevado por encima de sus hermanos como el vicegerente del Altísimo. Si aquellos que se declaran ser los sucesores de Pedro hubieran seguido su ejemplo, habrían estado siempre contentos con mantenerse iguales a sus hermanos. 

EN ESTE CASO, SANTIAGO parece haber sido escogido para anunciar la decisión a la cual había llegado el concilio. Su sentencia fue que la ley ceremonialy especialmente el rito de la circuncisión, no debía imponerse a los gentiles, ni aun recomendarse. 

Santiago trató de grabar en la mente de sus hermanos el hecho de que, al convertirse a Dios, los gentiles habían hecho un gran cambio en sus vidas, y que debía ejercerse mucha prudencia para no molestarlos con dudosas y confusas 159 cuestiones de menor importancia, no fuera que se desanimaran en seguir a Cristo. 

LOS CONVERSOS GENTILES, SIN EMBARGO, debían abandonar las costumbres inconsecuentes con los principios del cristianismo. Los apóstoles y ancianos convinieron por lo tanto en pedir a los gentiles por carta que se abstuvieran de los alimentos ofrecidos a los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado, y de sangre. Debía instárselos a guardar los mandamientos, y a vivir una vida santa. Debía asegurárseles también que los que habían declarado obligatoria la circuncisión no estaban autorizados por los apóstoles para hacerlo. 

PABLO Y BERNABÉ les fueron recomendados como hombres que habían expuesto sus vidas por el Señor.

JUDAS Y SILAS fueron enviados con estos apóstoles para que declarasen de viva voz a los gentiles la decisión del concilio: "Ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis." 

Los Cuatro Siervos De Dios Fueron Enviados A Antioquía Con La Epístola Y El Mensaje Que Debían Poner Fin A Toda Controversia; Porque Eran La Voz De La Más Alta Autoridad En La Tierra. 

El concilio que decidió este caso estaba compuesto por los apóstoles y maestros que se habían destacado en levantar iglesias cristianas judías y gentiles, con delegados escogidos de diversos lugares. 

Estaban presentes los ancianos de Jerusalén y los diputados de Antioquía, 

y estaban representadas las iglesias de más influencia.

 El concilio procedió de acuerdo con los dictados de un juicio iluminado, y con la dignidad de una iglesia establecida por la voluntad divina. Como resultado de sus deliberaciones, todos vieron que Dios mismo había resuelto la cuestión en disputa concediendo a los gentiles el Espíritu Santo; y comprendieron que a ellos les correspondía seguir la dirección del Espíritu. Todo el cuerpo de cristianos no fue llamado a votar sobre el 160 asunto.

 LOS "APÓSTOLES Y ANCIANOS," hombres de influencia y juicio, redactaron y promulgaron el decreto, que fue luego aceptado generalmente por las iglesias cristianas. 

 NO TODOS, SIN EMBARGO, ESTABAN SATISFECHOS con la decisión; había un bando de hermanos ambiciosos y confiados en sí mismos que estaban en desacuerdo con ella. Estos hombres estaban decididos a ocuparse en la obra bajo su propia responsabilidad. Se tomaban la libertad de murmurar y hallar faltas, de proponer nuevos planes y tratar de derribar la obra de los hombres a quienes Dios había escogido para que enseñaran el mensaje evangélico.

 Desde el principio la iglesia ha tenido que afrontar tales obstáculos, y tendrá que hacerlo hasta el fin del siglo.

 JERUSALÉN ERA LA METRÓPOLI DE LOS JUDÍOS, y era allí donde se encontraban la intolerancia y el exclusivismo mayores. Los cristianos judíos que vivían a la vista del templo permitían, como era natural que sus mentes se volvieran a los privilegios peculiares de los judíos como nación

 CUANDO VIERON QUE LA IGLESIA CRISTIANA se apartaba de las ceremonias y tradiciones del judaísmo, y percibieron que la santidad peculiar con la cual las costumbres judías habían estado investidas pronto serían perdidas de vista a la luz de la nueva fe, muchos se indignaron con Pablo como el que había en gran medida causado este cambio

 AUN LOS DISCÍPULOS no estaban todos preparados para aceptar de buen grado la decisión del concilio. 

ALGUNOS eran celosos por la ley ceremonial; y miraban a Pablo con desagrado, porque pensaban que sus principios respecto a las obligaciones de la ley judía eran flojos.

 Las decisiones amplias y de largo alcance del concilio general produjeron confianza en las filas de los creyentes gentiles, y la causa de Dios prosperó. 

 EN ANTIOQUÍA, LA IGLESIA fue favorecida con la presencia de Judas y Silas, los mensajeros especiales que habían vuelto con los apóstoles de la reunión de Jerusalén. "Como ellos también eran profetas." Judas y Silas "consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabra.

 Estos hombres piadosos permanecieron en Antioquía 161 un tiempo. "Pablo y Bernabé se estaban en Antioquía enseñando la palabra del Señor y anunciando el evangelio con otros muchos." 

(PEDRO Y PABLO) 

CUANDO PEDRO visitó más tarde a Antioquía, ganó la confianza de muchos por su prudente conducta hacia los conversos gentiles. Por un tiempo procedió de acuerdo con la luz procedente del cielo

SE SOBREPUSO A SU NATURAL PREJUICIO hasta el punto de sentarse a la mesa con los conversos gentiles. Pero cuando ciertos judíos celosos de la ley ceremonial vinieron de Jerusalén, Pedro cambió imprudentemente su actitud hacia los conversos del paganismo. "Y a su disimulación consentían también los otros judíos; de tal manera que aun Bernabé fue también llevado de ellos en su simulación." (Gál. 2:13).

 ESTA MANIFESTACIÓN de debilidad de parte de aquellos que habían sido respetados y amados como dirigentes, hizo la más penosa impresión en la mente de los creyentes gentiles. 

 LA IGLESIA ESTABA AMENAZADA POR UN CISMA, pero Pablo, que vio la subversiva influencia del mal hecho a la iglesia por el doble papel desempeñado por Pedro, le reprendió abiertamente por disimular así sus verdaderos sentimientos

En presencia de la iglesia, le preguntó: "Si tú, siendo Judío, vives como los Gentiles y no como Judío, ¿por qué constriñes a los Gentiles a judaizar?" (Vers. 14).

 PEDRO VIO EL ERROR en que había caído, y se puso a reparar inmediatamente el mal que había hecho, hasta donde pudo. Dios, que conoce el fin desde el principio, permitió que Pedro revelara esta debilidad de carácter, a fin de que el probado apóstol pudiera ver que no había nada en sí mismo por lo cual pudiera enorgullecerse

 AUN LOS MEJORES HOMBRES, abandonados a sí mismos, se equivocan. Dios vio también que en lo venidero algunos se engañarían hasta el punto de atribuir a Pedro y sus presuntos sucesores las exaltadas prerrogativas que pertenecen a Dios solo. Y este informe de la debilidad del apóstol subsistiría como prueba de que no era infalible ni superior a los otros apóstoles. 162 

LA HISTORIA DE ESTE APARTAMIENTO DE LOS BUENOS PRINCIPIOS permanece como una solemne amonestación para los hombres que ocupan puestos de confianza en la causa de Dios, para que no carezcan de integridad, sino que se adhieran firmemente a los principios. Cuanto mayores son las responsabilidades colocadas sobre el agente humano, y mayores sus oportunidades para mandar y dirigir, mayor daño hará con toda seguridad si no sigue cuidadosamente el camino del Señor y trabaja de acuerdo con las decisiones del cuerpo general de los creyentes en consejo unánime.

 DESPUÉS DE TODOS LOS FRACASOS DE PEDRO; después de su caída y restauración, su largo servicio, su íntima relación con Cristo, su conocimiento de la integridad con que el Salvador practicaba los principios correctos, después de toda la instrucción que había recibido, todos los dones, conocimiento e influencia que había obtenido predicando y enseñando la Palabra, ¿no es extraño que disimulase, y eludiese los principios del Evangelio por temor al hombre, o a fin de granjearse estima? ¿No es extraño que vacilara en su adhesión a lo recto?

 DIOS DÉ A CADA uno la comprensión de su impotencia, de su incapacidad para guiar debidamente su propio navío sano y salvo al puerto. 

(PABLO)

EN SU MINISTERIO, PABLO se veía obligado a menudo a estar solo. 

Era especialmente enseñado por Dios, y no se atrevía a hacer concesiones que comprometieran los principios. A veces la carga era pesada, pero Pablo se mantenía firme de parte de lo recto. Comprendía que la iglesia no debía ser puesta nunca bajo el dominio del poder humano.

 Las tradiciones y máximas de los hombres no debían tomar el lugar de la verdad revelada. El avance del mensaje evangélico no debía ser estorbado por los prejuicios y las preferencias de los hombres, cualquiera fuese su posición en la iglesia. 

PABLO se había consagrado con todas sus facultades al servicio de Dios

Había recibido las verdades del Evangelio directamente del cielo, y en todo su ministerio mantuvo una relación vital con los agentes celestiales.

 Había sido enseñado 163 por Dios en cuanto a la imposición de cargas innecesarias a los cristianos gentiles; así cuando los creyentes judaizantes introdujeron en la iglesia de Antioquía el asunto de la circuncisión, Pablo conocía el sentir del Espíritu de Dios concerniente a esa enseñanza, y tomó una posición firme e inflexible que libró a las iglesias de las ceremonias y los ritos judíos

NO OBSTANTE el hecho de que Pablo era enseñado personalmente por Dios, no tenía ideas exageradas de la responsabilidad personal. Aunque esperaba que Dios lo guiara directamente, estaba siempre listo a reconocer la autoridad impartida al cuerpo de creyentes unidos como iglesia.

SENTÍA LA NECESIDAD DE CONSEJOy cuando se levantaban asuntos de importancia, se complacía en presentarlos a la iglesia, y se unía con sus hermanos para buscar a Dios en procura de sabiduría para hacer decisiones correctas. 

Aun "los espíritus de los profetas ­decía­ sujetos están a los profetas: porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como sucede en todas las iglesias de los santos."(1Cor. 14:32,33, V.M). Con Pedro, enseñaba que todos los que están unidos como miembros de iglesia deben estar "sumisos unos a otros." (1Ped. 5:5). 164

Los Hechos De Los Apóstoles En La Proclamación 
Del Evangelio De Jesucristo. 153-163 (EGW). MHP