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domingo, 26 de julio de 2020

18. CUANDO EN LA IRA NO SE PIENSA EN NADA MAS.


El de grande ira llevará la pena; 
Y si usa de violencias, añadirá nuevos males. 
Escucha el consejo, y recibe la corrección, 
Para que seas sabio en tu vejez. (Proverbios 19:19,20).
Llevará la pena. Al individuo que se aíra desmedidamente, las lecciones previamente aprendidas de nada le sirven, porque el calor de la pasión se las hace olvidar. Si se persuade a las autoridades a que perdonen su falta porque ya ha aprendido su lección, se descubrirá que se ha cometido un error. 
Hasta es posible que esa persona se enoje con uno por haber interferido en sus asuntos.
Sabio En Tu vejez. A menos que reciba el poder transformador del Espíritu Santo, la gente tiende a ser en la vejez lo que fue en la juventud. El momento para aprender lecciones de sabiduría es en los primeros años de la vida. La ignorancia o el mal genio infantil, algunas veces excusados en los pequeños, molestan y disgustan cuando se manifiestan más tarde en forma más pronunciada.
*Hoy es el tiempo para meditar,
 ¿cómo estamos enfrentado la ira en nuestras vidas?
Pasos para vencerlo.
Primer paso. Identificar y reconocer 
que somos esclavos de la ira.
Segundo paso. Buscar soluciones. 
Busca ayuda en Dios y su palabra. 2 Pedro 1:5-7. 
Y si la ira es más que mal genio, busca ayuda profesional.
Tercer paso. Estar vigilantes, porque la ira; puede reaparecer 
y dejarnos más derrotados que las veces anteriores. 
Vigilar y pedir ayuda a Dios permanentemente. Al final venceremos.
Simón, a quien Jesús, le puso Pedro, Porque era muy terco y obstinado, hasta irascible. 
Mira el cambio que se dio en su vida. Y al escribir sus cartas… que sabiduría y sencillez. 
Y nos presenta el secreto para tener una vida plena.
¡Solo Dios puede hacer el milagro!

*Los consejos que Dios, nos da en su palabra. Son más preventivos, que ejecutivos. 
He ahí, la importancia de saber escuchar y oír. Luego será fácil guardarlo meditando en sus beneficios, y practicarlo en la vida diaria, de manera tan natural como respirar. Amen. 3CBA
Ministerio Hno. Pio

sábado, 6 de julio de 2019

17. ¿CÓMO PUES, PUEDE LLAMARSE EL EVANGELIO UN MENSAJE DE PAZ?


Cuando Isaías predijo el nacimiento del Mesías, le confirió el título de "Príncipe de Paz." Cuando los ángeles anunciaron a los pastores que Cristo había nacido, cantaron sobre los valles de Belén: "Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres." (Lucas 2: 14.) 

HAY CONTRADICCIÓN aparente entre estas declaraciones proféticas y las palabras de Cristo: 
"No vine a traer paz, sino espada." (Mateo 10:34. V.M.) Pero si se las entiende correctamente, se nota armonía perfecta entre ellas. 

El Evangelio es un mensaje de paz. El cristianismo es un sistema que, 51 de ser recibido y practicado, derramaría paz, armonía y dicha por toda la tierra. La religión de Cristo unirá en estrecha fraternidad a todos los que acepten sus enseñanzas. 

La misión de Jesús consistió en reconciliar a los hombres con Dios, y así a unos con otros; pero el mundo en su mayoría se halla bajo el dominio de Satanás, el enemigo más encarnizado de Cristo. 
El Evangelio presenta a los hombres principios de vida que contrastan por completo con sus hábitos y deseos, y por esto se rebelan contra él. Aborrecen la pureza que pone de manifiesto y condena sus pecados, y persiguen y dan muerte a quienes los instan a reconocer sus sagrados y justos requerimientos. Por esto, es decir, por los odios y disensiones que despiertan las verdades que trae consigo, el Evangelio se LLAMA UNA ESPADA.

La providencia misteriosa que permite que los justos sufran persecución por parte de los malvados, ha sido causa de gran perplejidad para muchos que son débiles en la fe. 

Hasta los hay que se sienten tentados a abandonar su confianza en Dios porque él permite que los hombres más viles prosperen, mientras que los mejores y los más puros sean afligidos y atormentados por el cruel poderío de aquéllos. 

¿Cómo es posible, dicen ellos, que Uno que es todo justicia y misericordia y cuyo poder es infinito tolere tanta injusticia y opresión? 

Es una cuestión que no nos incumbe. Dios nos ha dado suficientes evidencias de su amor, y no debemos dudar de su bondad porque no entendamos los actos de su providencia. Previendo las dudas que asaltarían a sus discípulos en días de pruebas y obscuridad, el Salvador les dijo: "Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán." (Juan 15:20.) Jesús sufrió por nosotros más de lo que cualquiera de sus discípulos pueda sufrir al ser víctima de la crueldad de los malvados.

Los que son llamados a sufrir la tortura y el martirio, no hacen más que seguir las huellas del amado Hijo de Dios. 52 "El Señor no tarda su promesa." (2 Pedro 3: 9.) El no se olvida de sus hijos ni los abandona, pero permite a los malvados que pongan de manifiesto su verdadero carácter para que ninguno de los que quieran hacer la voluntad de Dios sea engañado con respecto a ellos. Además, los rectos pasan por el horno de la aflicción para ser purificados y para que por su ejemplo otros queden convencidos de que la fe y la santidad son realidades, y finalmente para que su conducta intachable condene a los impíos y a los incrédulos.

Dios permite que los malvados prosperen y manifiesten su enemistad contra él, para que cuando hayan llenado la medida de su iniquidad, todos puedan ver la justicia y la misericordia de Dios en la completa destrucción de aquéllos.

 Pronto llega el día de la venganza del Señor, cuando todos los que hayan transgredido su ley y oprimido a su pueblo recibirán la justa recompensa de sus actos; cuando todo acto de crueldad o de injusticia contra los fieles de Dios será castigado como si hubiera sido hecho contra Cristo mismo.


OTRO ASUNTO HAY de más importancia aún, que debería llamar la atención de las iglesias en el día de hoy. El apóstol Pablo declara que "todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución." 
(2 Timoteo 3:12.) 
¿Por qué, entonces, parece adormecida la persecución en nuestros días? 
El único motivo es que la iglesia se ha conformado a las reglas del mundo y por lo tanto no despierta oposición. La religión que se profesa hoy no tiene el carácter puro y santo que distinguiera a la fe cristiana en los días de Cristo y sus apóstoles. Si el cristianismo es aparentemente tan popular en el mundo, ello se debe tan sólo al espíritu de transigencia con el pecado, a que las grandes verdades de la Palabra de Dios son miradas con indiferencia, y a la poca piedad vital que hay en la iglesia. Revivan la fe y el poder de la iglesia primitiva, y el espíritu de persecución revivirá también y el fuego de la persecución volverá a encenderse. CS EGW MHP

16. SANSÓN.


Este capítulo está basado en Jueces capítulos 13-16.
EN MEDIO de la apostasía reinante, los fieles adoradores de Dios continuaban implorándole que libertase a Israel.  Aunque aparentemente sus súplicas no recibían contestación, aunque año tras año el poder del opresor se iba agravando sobre la tierra, la providencia de Dios preparaba un auxilio para ellos.  Ya en los primeros años de la opresión filistea nació un niño por medio del cual Dios quería humillar el poderío de esos enemigos poderosos.
En el linde de la región montañosa que dominaba las llanuras filisteas, estaba la pequeña ciudad de Sora. 

 Allí moraba la familia de Manoa, de la tribu de Dan, una de las pocas casas que, en medio de la deslealtad que prevalecía, habían permanecido fieles a Dios.  A la mujer estéril de Manoa se le apareció "el ángel del Señor" y le comunicó que tendría un hijo, por medio del cual Dios comenzaría a libertar a Israel.  En vista de esto, el ángel le dio instrucciones especiales con respecto a sus propios hábitos y al trato que debía dar a su hijo: "Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda." (Véase Jueces 13-16.) Y la misma prohibición debía imponerse desde un principio al niño, al que, además, no se le había de cortar el pelo; pues debía ser consagrado a Dios como nazareo desde su nacimiento.

La mujer buscó a su marido, y después de describirle el ángel, le repitió su mensaje.  Entonces, temiendo que pudieran equivocarse en la obra importante que se les encomendaba, el marido oró así:  "Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, torne ahora a venir a nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer." 604
Cuando el ángel volvió a aparecerles, la pregunta ansiosa de Manoa fue: "¿Qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer?" Las instrucciones anteriores le fueron repetidas: "La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije: ella no comerá cosa que proceda de vid que da vino; no beberá vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda: ha de guardar todo lo que le mandé."
Dios tenía una obra importante reservada para el hijo prometido a Manoa, y a fin de asegurarle las cualidades indispensables para esta obra, debían reglamentarse cuidadosamente los hábitos tanto de la madre como del hijo.  

LOS PADRES 
La orden del ángel para la mujer de Manoa fue: "No beberá vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda: ha de guardar lo que le mandé." 
Los hábitos de la madre influirán en el niño para bien o para mal.  Ella misma debe regirse por buenos principios y practicar la temperancia y la abnegación, si procura el bienestar de su hijo.  

Habrá malos consejeros que dirán a la madre que le es necesario satisfacer todo deseo e impulso; pero semejante enseñanza es falsa y perversa.  La madre se halla por orden de Dios mismo bajo la obligación más solemne de ejercer dominio propio.

Tanto los padres como las madres están comprendidos en esta responsabilidad.  Ambos padres transmiten a sus hijos sus propias características, mentales y físicas, su temperamento y sus apetitos.  Con frecuencia, como resultado de la intemperancia de los padres, los hijos carecen de FUERZA FÍSICA y PODER MENTAL Y MORAL.  

Los que beben alcohol y los que usan tabaco pueden transmitir a sus hijos sus deseos insaciables, su sangre inflamada y sus nervios irritables, y se los transmiten en efecto.  

Los licenciosos legan a menudo sus deseos pecaminosos, y aun enfermedades repugnantes, como herencia a su prole.  

Como los hijos tienen menos poder que sus padres para resistir la tentación, hay en cada generación tendencia a rebajarse más y más. 

 Los padres son responsables, en alto grado, no solamente por las pasiones violentas y los apetitos pervertidos de 605 sus hijos, sino también POR LAS ENFERMEDADES de miles QUE NACEN SORDOS, CIEGOS, DEBILITADOS O IDIOTAS.

LA INFLUENCIA PRENATAL
La pregunta de todo padre y madre debe ser: "¿Cómo obraremos con el niño que nos ha de nacer?" 

Muchos han considerado livianamente el efecto de las influencias prenatales; pero las instrucciones enviadas por el Cielo a aquellos padres hebreos, y dos veces repetidas en la forma más explícita y solemne, nos indican cómo mira nuestro Creador el asunto.

Y no bastaba que el niño prometido recibiera de sus padres un buen legado.  Este debía ir seguido por una educación cuidadosa y la formación de buenos hábitos.  Dios mandó que el futuro juez y libertador de Israel aprendiese a ser estrictamente temperante desde la infancia.  

Había de ser nazareo desde su nacimiento, y eso le imponía desde un principio la perpetua prohibición de usar vino y bebidas alcohólicas.  

Las lecciones de templanza, abnegación y dominio propio deben enseñarse a los hijos desde la infancia.

La prohibición del ángel incluía toda "cosa inmunda." La distinción entre los comestibles limpios y los inmundos no era meramente un reglamento ceremonial o arbitrario, sino que se basaba en principios sanitarios.  

A la observancia de esta distinción se puede atribuir, en alto grado, la maravillosa vitalidad que por muchos siglos ha distinguido al pueblo judío.  Los principios de la templanza deben llevarse más allá del mero consumo de bebidas alcohólicas.  El uso de alimentos estimulantes indigestos es a menudo igualmente perjudicial para la salud, y en muchos casos, siembra las semillas de la embriaguez.  

La verdadera temperancia nos enseña a abstenernos por completo de todo lo perjudicial, y a usar cuerdamente lo que es saludable. 

 POCOS son los que comprenden debidamente la influencia que sus hábitos relativos a la alimentación ejercen sobre su salud, su carácter, su utilidad en el mundo y su destino eterno.  
El apetito debe sujetarse siempre a las facultades morales e intelectuales.  El cuerpo debe servir a la mente, y no la mente al cuerpo. 606

La promesa que Dios hizo a Manoa se cumplió a su debido tiempo con el nacimiento de un hijo, que fue llamado Sansón.  A medida que el niño crecía, se hacía evidente que poseía extraordinaria fuerza física.  Sin embargo, como bien lo sabían Sansón y sus padres, esta fuerza no dependía de sus firmes músculos, sino de su condición de nazareo, simbolizada por su pelo largo.

Si Sansón hubiera obedecido los mandamientos divinos tan fielmente como sus padres, habría sido su destino más noble y más feliz.

  Pero sus relaciones con los idólatras le corrompieron.  Como la ciudad de Sora estaba cerca de la región de los filisteos, Sansón trabó amistades entre ellos.  Así se crearon en su juventud intimidades cuya influencia entenebreció toda su vida.

  Una joven que vivía en la ciudad filistea de Timnah conquistó los afectos de Sansón, y él decidió hacerla su esposa.  La única contestación que dio a sus padres temerosos de Dios, que trataban de disuadirle de su propósito, fue: "Esta agradó a mis ojos." Los padres cedieron por fin a sus deseos, y la boda se efectuó.

Precisamente cuando llegaba a la edad viril, cuando debía cumplir su misión divina, el momento en que más fiel a Dios debiera haber sido, Sansón se emparentó con los enemigos de Israel.  No se preguntó si al unirse con el objeto de su elección podría glorificar mejor a Dios o si se estaba colocando en una posición que no le permitiría cumplir el propósito que debía alcanzar su vida.  
A todos los que tratan primero de honrarle a él, Dios les ha prometido sabiduría; pero no existe promesa para los que se obstinan en satisfacer sus propios deseos.

¡Cuántos hay que siguen el mismo camino que siguió Sansón! ¡Cuán a menudo se formalizan casamientos entre fieles e impíos, porque la inclinación domina en la lección de marido o mujer! 

Los contrayentes no piden consejo a Dios, ni procuran glorificarle.  El cristianismo debiera tener una influencia dominadora sobre la relación matrimonial; pero con demasiada frecuencia los móviles que conducen a esta unión 607 no se ajustan a los principios cristianos.  Satanás está constantemente tratando de fortalecer su poderío sobre el pueblo de Dios induciéndole a aliarse con sus súbditos; y para lograr esto, trata de despertar pasiones impuras en el corazón.  Pero en su Palabra el Señor ha indicado clara y terminantemente a su pueblo que no se una con aquellos en cuyo corazón no mora su amor.  "¿Qué concordia tiene Cristo con Belial? o ¿qué parte tiene el creyente con el incrédulo? y ¿qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos?" 
(2 Cor. 6: 15, 16, V.M.)

En el festín de su boda Sansón se relacionó familiarmente con los que odiaban al Dios de Israel.  Quienquiera que voluntariamente entabla relaciones tales se verá en la necesidad de amoldarse, hasta cierto grado, a los hábitos y costumbres de sus compañeros.  Pasar el tiempo así es peor que malgastarlo. Se despiertan y fomentan pensamientos, y se pronuncian palabras, que tienden a quebrantar los baluartes de los buenos principios y a debilitar la ciudadela del alma.

La esposa, para obtener cuya mano Sansón había transgredido el mandamiento de Dios, traicionó a su marido antes de que hubiese terminado el banquete de bodas.  Indignado por la perfidia de ella, Sansón la abandonó momentáneamente, y regresó solo a su casa de Sora.  Cuándo, después de aplacársele el enojo, volvió por su novia, la halló casada con otro.  La venganza que él se tomó al devastar todos los campos y viñedos de los filisteos, los indujo a asesinaría, a pesar de que las amenazas de ellos le habían hecho cometer el engaño que dio principio a la dificultad.  Sansón ya había dado pruebas de su fuerza maravillosa al matar solo y sin armas un leoncito, y al dar muerte a treinta de los hombres de Ascalón.  Ahora airado por el bárbaro asesinato de su esposa, atacó a los filisteos "e hiriólos ... con gran mortandad." Y entonces, deseando encontrar un refugio seguro contra sus enemigos, se retiró a "la cueva de la peña de Etam," en la tribu de Judá.

LA ACTITUD DEL PUEBLO
Fue perseguido a este sitio por una fuerza importante, y los habitantes de Judá, muy alarmados, convinieron VILMENTE en 608 entregarle a sus enemigos.  Por lo tanto, tres mil hombres de Judá subieron adonde él estaba.  Pero aun en número tan desproporcionado, no se habrían atrevido a aproximársele si no hubieran estado seguros de que él no haría ningún daño a sus conciudadanos Sansón les permitió que le ataran y le entregaran a los filisteos; pero primero exigió a los hombres de Judá que le prometieran no atacarlo, para no verse él obligado a destruirlos.  Les permitió que le ataran con dos sogas nuevas, y fue conducido al campamento de sus enemigos en medio de las demostraciones de gran regocijo que hacían éstos.  Pero mientras sus gritos despertaban los ecos de las colinas, "el espíritu de Jehová cayó sobre él." Hizo pedazos las cuerdas fuertes y nuevas como si hubieran sido lino quemado en el fuego.  Luego, asiendo la primera arma que halló a mano y que, si bien era tan sólo una quijada de asno, resultó más eficaz que una espada o una lanza, hirió a los filisteos hasta que huyeron aterrorizados, dejando mil muertos en el campo.

Si los israelitas hubiesen estado dispuestos a unirse con Sansón, para llevar adelante la victoria, habrían podido librarse entonces del poder de sus opresores.  Pero se habían desalentado y acobardado.  Por pura negligencia habían dejado de hacer la obra que Dios les había mandado realizar, en cuanto a desposeer a los paganos, y se habían unido a ellos en sus prácticas degradantes.  Toleraban su crueldad y su injusticia, siempre que no fuese dirigida contra ellos mismos.  Cuando se los colocaba bajo el yugo del opresor se sometían mansamente a la degradación que habrían podido eludir si tan sólo hubiesen obedecido a Dios.  Aun cuando el Señor les suscitaba un libertador, con frecuencia le abandonaban y se unían con sus enemigos.

Después de su victoria, hicieron los israelitas juez a Sansón, y gobernó a Israel durante veinte años.  Pero un mal paso prepara el camino para otro.  Sansón había violado el mandamiento de Dios tomando esposa de entre los filisteos, y otra vez se aventuró a relacionarse con los que ahora eran sus 609 enemigos mortales, para satisfacer una pasión ilícita.  Confiando en su gran fuerza, que tanto terror infundía a los filisteos, fue osadamente a Gaza para visitar a una ramera de aquel lugar.  Los habitantes de la ciudad supieron que estaba allí y desearon vengarse.  Su, enemigo se había encerrado dentro de las murallas de la más fortificada de todas sus ciudades; estaban seguros de su presa, y sólo esperaban el amanecer para completar su triunfo.  

A la media noche Sansón despertó.  La voz acusadora de la conciencia le llenaba de remordimiento, mientras recordaba que había quebrantado su voto de nazareo.  Pero no obstante su pecado, la misericordia de Dios no le había abandonado.  Su fuerza prodigiosa le sirvió una vez más para libertarse.  Yendo a la puerta de la ciudad, la arrancó de su sitio y se la llevó con sus postes y su cerrojo a la cumbre de una colina en el camino a Hebrón.

Pero ni aun esta arriesgada escapada refrenó su mal proceder.  No volvió a aventurarse entre los filisteos, pero continuó buscando los placeres sensuales que le atraían hacia la ruina. 

 "Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec," a poca distancia de donde había nacido él.  Ella se llamaba Dalila, "la consumidora." El valle de Sorec era famoso por sus viñedos; y éstos también tentaban al vacilante nazareo, quien había hecho ya consumo de vino, quebrantando así otro vínculo que, le ataba a la pureza y a Dios.  Los filisteos observaban cuidadosamente los movimientos de su enemigo, y cuando él se envileció por esta nueva unión decidieron obtener su ruina por medio de Dalila.

Una embajada compuesta por uno de los hombres principales de cada provincia filistea fue enviada al valle de Sorec.  No se atrevían a prenderle mientras estaba en posesión de su gran fuerza, pero tenían el propósito de averiguar, si posible fuera, el secreto de su poder.  Por consiguiente, sobornaron a Dalila para que lo descubriera y se lo revelara a ellos.

Al verse Sansón acosado por las preguntas de la traidora, la engañó diciéndole que las debilidades de otros hombres le 610 sobrevendrían si se pusieran en práctica ciertos procedimientos.  Cuando ella hizo la prueba, se descubrió el engaño.  

Entonces le acusó de haberle mentido y le dijo: "¿Cómo dices, Yo te amo, pues que tu corazón no está conmigo?  Ya me has engañado tres veces, y no me has aun descubierto en qué está tu gran fuerza." Tres veces tuvo Sansón la más clara manifestación de que los filisteos se habían aliado con su hechicera para destruirle; pero cuando ella fracasaba en su propósito hacía de ello un asunto de broma, y él ciegamente desterraba todo temor.

Día tras día Dalila le fue instando con sus palabras hasta que "su alma fue reducida a mortal angustia." Sin embargo, una fuerza sutil le sujetaba al lado de ella.  Vencido por último, Sansón le dio a conocer el secreto: "Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre.  Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mi, y seré debilitado, y como todos los hombres."

En seguida envió Dalila un mensajero a los señores de los filisteos, pata instarles a venir sin tardanza alguna.  Mientras el guerrero dormía, se le cortaron las espesas trenzas de la cabeza.  Luego, como lo había hecho tres veces antes, ella gritó: "¡Sansón, los Filisteos sobre ti!" Despertándose repentinamente, quiso hacer uso de su fuerza como en otras ocasiones, y destruirlos; pero sus brazos impotentes se negaron a obedecerle, y entonces se dio cuenta de "que Jehová ya se había de él apartado." 

Cuando se lo hubo rapado, Dalila empezó a molestarle y a causarle dolor para probar su fuerza; pues los filisteos no se atrevían a aproximársele hasta que estuvieran plenamente convencidos de que su fuerza había desaparecido.  Entonces le prendieron, y habiéndole sacado los ojos, lo llevaron a Gaza.  Allí quedó atado con cadenas y grillos en la cárcel y condenado a trabajos forzados.

¡Cuán grande era el cambio para el que había sido juez y campeón de Israel, al verse ahora débil, ciego, encarcelado, rebajado a los menesteres más viles!  Poco a poco había violado 611 las condiciones de su sagrada vocación.  Dios había tenido mucha paciencia con él; pero cuando se entregó de tal manera al poder del pecado que traicionó su secreto, el Señor se apartó de él y le abandonó.  No había virtud alguna en sus cabellos largos, sino que eran una señal de su lealtad a Dios; y cuando sacrificó ese símbolo para satisfacer su pasión, perdió también para siempre las bendiciones que representaba.

EN EL SUFRIMIENTO Y LA HUMILLACIÓN, mientras era juguete de los filisteos, Sansón aprendió más que nunca antes acerca de sus debilidades; y sus aflicciones le llevaron al arrepentimiento. 

 A medida que el pelo crecía, le volvía gradualmente su fuerza; pero sus enemigos, considerándole como un prisionero encadenado e impotente, no sentían aprensión alguna.

LOS FILISTEOS ATRIBUÍAN su victoria a sus dioses; y regocijándose, desafiaban al Dios de Israel.  Se decidió hacer una fiesta en honor de Dagón el dios pez, "protector del mar." De todos los pueblos y campos de la llanura filistea, se congregaron la gente y sus señores.  Muchedumbres de adoradores llenaban el gran templo y las galerías alrededor del techo.  Era una ocasión de festividad y regocijo.  Resaltó la pompa de los sacrificios, seguidos de música y banqueteo.  

Entonces, como trofeo culminante del poder de Dagón, se hizo traer al Sansón.  Grandes gritos de regocijo saludaron su aparición.  El pueblo y los príncipes se burlaron de su condición miserable y adoraron al dios que había vencido "al destruidor de nuestra tierra."

Después de un rato, como si estuviese cansado, Sansón pidió permiso para descansar apoyándose contra las dos columnas centrales que sostenían el techo del templo.  ELEVÓ ENTONCES EN SILENCIO LA SIGUIENTE ORACIÓN: "Señor Jehová, acuérdate ahora de mi, y esfuérzame, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los Filisteos." Con estas palabras abrazó las columnas con sus poderosos brazos; y diciendo: "Muera yo con los Filisteos," se inclinó; y cayó el techo, matando de un solo golpe a toda la vasta multitud que estaba allí.  "Y fueron muchos más los que de 612 ellos mató muriendo, que los que había muerto en su vida."

El ídolo y sus adoradores, los sacerdotes y los campesinos, los guerreros y los nobles, quedaron sepultados juntos debajo de las ruinas del templo de Dagón.  Y entre ellos estaba el cuerpo gigantesco de aquel a quien Dios había escogido para que libertase a su pueblo.  Llegaron a la tierra de Israel las nuevas del terrible derrumbamiento, y los parientes de Sansón bajaron de las colinas, y sin oposición rescataron el cuerpo del héroe caído.  "Y lleváronle, y le sepultaron entre Sora y Esthaol, en el sepulcro de su padre Manoa."

CONCLUSIÓN
La promesa de Dios de que por medio de Sansón comenzaría "a salvar a Israel de manos de los Filisteos" se cumplió; pero ¡cuán sombría y terrible es la historia de esa vida que habría podido alabar a Dios y dar gloria a la nación!  

SI SANSÓN hubiera sido fiel a su vocación divina, se le habría honrado y ensalzado, y el propósito de Dios se habría cumplido.  Pero él cedió a la tentación y no fue fiel a su cometido, y su misión se cumplió en la derrota, la servidumbre y la muerte.

Físicamente, fue Sansón el hombre más fuerte de la tierra; pero en lo que respecta al dominio de sí mismo, la integridad y la firmeza, fue uno de los más débiles.  

Muchos consideran erróneamente las pasiones fuertes como equivalente de un carácter fuerte; pero lo cierto es que el que se deja dominar por sus pasiones es un hombre débil.  

La verdadera grandeza de un hombre se mide por el poder de las emociones que él domina, y no por las que le dominan a él.

El cuidado providencial de Dios había asistido a Sansón, para que pudiera prepararse y realizar la obra para la cual había sido llamado.  Al principio mismo de la vida se vio rodeado de condiciones favorables para el desarrollo de su fuerza física, vigor intelectual y pureza moral.  PERO BAJO LA INFLUENCIA DE AMISTADES y relaciones impías, abandonó aquella confianza en Dios que es la única seguridad del hombre, y fue arrebatado por la marea del mal.

Los que mientras cumplen su deber son sometidos a pruebas pueden tener la seguridad de que 613 Dios los guardará; pero si los hombres se colocan voluntariamente bajo el poder de la tentación, caerán tarde o temprano.

¡OJO! Aquellos mismos a quienes Dios quiere usar como sus instrumentos para una obra especial son los que con todo su poder Satanás procura extraviar. 

Nos ataca en nuestros puntos débiles y obra por medio de los defectos de nuestro carácter para obtener el dominio de todo nuestro ser, pues sabe que si conservamos estos defectos él tendrá éxito.

Pero nadie necesita ser vencido.  No se le deja solo al hombre para que venza el poder del mal mediante sus débiles esfuerzos.  Hay ayuda puesta a su disposición, y ella será dada a toda alma que realmente la desee.  Los ángeles de Dios que ascienden y descienden por la escalera que Jacob vio en visión, ayudarán a toda alma que quiera subir hasta el cielo más elevado. HPP EGW

miércoles, 29 de mayo de 2019

15. LA FE HONRA A DIOS; Y DIOS HONRA LA FE.


¿Qué haces cuando tu piso empieza a temblar y temblar? 
¿Cómo se ve, en estos últimos días, los movimientos telúricos?
¿Hasta qué punto es solo geológico? 
¿Y cómo, ver que es más que geológico? 

Creo que debemos partir de dos premisas. 
De los que creen y lo que no. 

Bueno tomaremos la premisa de la fe en Dios.
 Y gastaremos tiempo en él. 
Porque la verdadera ciencia no se opone; 
es complementario con la fe. 
Ambos provienen de Dios. 


Cuando Dios creó este mundo. 
Lo hizo perfecto. Sin tacha. 
 Luego vino las consecuencias del pecado.


El diluvio fue tan catastrófico. 
Que la tierra nunca fue la misma.


Y DESPUÉS DEL DILUVIO. 
Se asentó mas la fragilidad del planeta. 
“En ese tiempo inmensos bosques fueron sepultados. Desde entonces se han transformado en el carbón de piedra de las extensas capas de hulla que existen hoy día, y han producido también enormes cantidades de petróleo”.

Con frecuencia la hulla y el petróleo se encienden y arden bajo la superficie de la tierra. Esto calienta las rocas, quema la piedra caliza, y derrite el hierro. La acción del agua sobre la cal intensifica el calor, y ocasiona terremotos, volcanes y brotes ígneos. Cuando el fuego y el agua entran en contacto con las capas de roca y mineral, se producen terribles explosiones subterráneas, semejantes a truenos sordos. El aire se calienta y se vuelve sofocante. 

A esto siguen erupciones volcánicas, pero a menudo ellas no dan suficiente escape a los elementos encendidos, que conmueven la tierra. El suelo se levanta entonces y se hincha como las olas de la mar, aparecen grandes grietas, y algunas veces ciudades, aldeas, y montañas encendidas son tragadas por la tierra. Estas maravillosas manifestaciones serán más frecuentes y terribles poco antes de la segunda venida de Cristo y del fin del mundo, como señales de su rápida destrucción. 


Las profundidades de la tierra son el arsenal del Señor, de donde se sacaron las armas empleadas en la destrucción del mundo antiguo. Las aguas brotaron de la tierra y se unieron a las aguas del cielo para llevar a cabo la obra de desolación. 

DIOS HACE JUICIO HOY, COMO AYER.
 Desde El Diluvio, El Fuego Y El Agua Han Sido Instrumentos De Dios Para Destruir Ciudades Impías. 


“En muchas partes del mundo. Hay ciudades de civilizaciones antiguas en el fondo del mar. Y la mente humana no sabe explicar. acertadamente.  


Estos juicios “fueron” enviados para que los que tienen en poco la ley de Dios y pisotean su autoridad, tiemblen ante su poderío, y reconozcan su justa soberanía. Cuando los hombres han visto montañas encendidas arrojando fuego, llamas y torrentes de minerales derretidos, que secaban ríos, cubrían populosas ciudades y regaban por doquiera ruina y desolación, los corazones más valientes se han llenado de terror, y los infieles y blasfemos se han visto obligados a reconocer el infinito poder de Dios. 

"¡Oh si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes, como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las gentes temblasen a tu presencia! Cuando, haciendo terriblezas cuales nunca esperábamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti."


"Jehová marcha entre la tempestad y turbión , y las nubes son el polvo de sus pies. El amenaza a la mar, y la hace secar, y agosta todos los ríos." (Isa. 64: 1-3; Nah. 1: 3, 4.) PP

Pero lo que se ve solo es una muestra pálida, de lo que realmente será la ira divina en el gran día de ajuste
 de cuentas. 


11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 
12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 
13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 
14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. Apoc. 20.

VOLVIENDO A NUESTRA REALIDAD. 
¡Aún hay tiempo! Considera estas promesas. 
Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. Romanos 13:11.
Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; 
he aquí ahora el día de salvación. 2 Corintios 6:2. 
“Así, tu fe honrará a Dios, Y Dios honrará tu fe” 
Ministerio Hno. Pio 

lunes, 27 de mayo de 2019

14. DIOS TAMBIÉN TIENE REGLAS.


*NUESTRA ÚNICA RESPONSABILIDAD
Como Supremo Legislador del universo, Dios ha ordenado leyes no sólo para el gobierno de todos los seres vivientes, sino de todas las operaciones de la naturaleza.  Todo, ya sea grande o pequeño, animado o inanimado, está bajo leyes fijas que no pueden ser desdeñadas.  No hay excepciones a esta regla, pues nada de lo hecho por la mano divina ha sido olvidado por la mente divina.  

Sin embargo, al paso que todo lo que hay en la naturaleza es gobernado por la ley natural, sólo el hombre, como ser inteligente, capaz de entender sus requerimientos, es responsable ante la ley moral.  Sólo al hombre, corona de la creación divina, Dios ha dado una conciencia que comprende las demandas sagradas de la ley divina, y un corazón capaz de amarla como santa, justa y buena.  Del hombre se requiere pronta y perfecta obediencia. 

 Sin embargo, Dios no lo obliga a obedecer: 
queda como ser moral libre.

Son pocos los que comprenden el tema de la responsabilidad personal del hombre.  Sin embargo, es un asunto de máxima importancia.  
Todos podemos obedecer y vivir, o podemos transgredir la ley de Dios, desafiar su autoridad y recibir el castigo consiguiente.  

De modo que a cada alma le incumbe decididamente la pregunta: ¿Obedeceré la voz del cielo, las diez palabras pronunciadas en el Sinaí, o iré con la multitud que pisotea esta ígnea ley?  

Para los que aman a Dios, será la máxima delicia observar los mandamientos divinos y hacer aquellas cosas que son agradables a la vista de Dios.  Pero el corazón natural odia la ley de Dios y lucha contra sus santas demandas. los hombres cierran su alma a la luz divina, rehusando caminar en ella cuando brilla sobre 31 ellos.  Sacrifican la pureza del corazón, el favor de Dios y su esperanza del cielo a cambio de la complacencia egoísta o las ganancias mundanales.

Dice el salmista: "la ley de Jehová es perfecta" (Sal. 19: 7). 
¡Cuán maravillosa es la ley de Jehová en su sencillez, su extensión y perfección!  Es tan breve, que podemos fácilmente aprender de memoria cada precepto, y sin embargo tan abarcante como para expresar toda la voluntad de Dios y tener conocimiento no sólo de las acciones externas, sino de los pensamientos e intenciones, los deseos y emociones del corazón. 

 Las leyes humanas no pueden hacer esto.  Sólo pueden tratar con las acciones externas.  Un hombre puede ser transgresor y, sin embargo, puede ocultar sus faltas de los ojos humanos.  Puede ser criminal, ladrón, asesino o adúltero, pero mientras no sea descubierto, la ley no puede condenarlo como culpable.  

La ley de Dios toma en cuenta los celos, la envidia, el odio, la malignidad, la venganza, la concupiscencia y la ambición que agitan el alma, pero que no han hallado expresión en acciones externas porque ha faltado la oportunidad aunque no la voluntad.  Y se demandará cuenta de esas emociones pecaminosas en el día cuando "Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala" (Ecl. 12: 14).


EL OBEDECER TRAE FELICIDAD
La ley de Dios es sencilla y se entiende fácilmente.  Hay hombres que se jactan orgullosamente de que sólo creen lo que pueden entender, olvidándose de que hay misterios en la vida humana y en la manifestación del poder de Dios, en las obras de la naturaleza: misterios que la filosofía más profunda, la investigación más extensa, son incapaces de explicar.  

Pero no hay misterios en la ley de Dios.  Todos pueden comprender las grandes verdades que implica.  El intelecto más débil puede captar esas reglas; el más ignorante puede regular su vida y formar su carácter de acuerdo con la norma divina. 

 Si los hijos de los hombres obedecieran esta ley al máximo de su capacidad, ganarían fortaleza para su mente y poder de discernimiento para comprender todavía más el 32 propósito y los planes de Dios.  
Y este progreso sería continuo, no sólo durante la vida presente, sino durante los siglos eternos, pues no importa cuán lejos avancemos en el conocimiento de la sabiduría y del poder de Dios, siempre queda un infinito más allá.

La ley divina nos demanda amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.  Sin el ejercicio de este amor, la más elevada profesión de fe es mera hipocresía...

Es esencial la obediencia a la ley, no sólo para nuestra salvación, sino para nuestra felicidad y para la felicidad de aquellos con quienes nos relacionamos.  "Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo" (Sal. 119: 165), dice la Palabra inspirada.  

Sin embargo, el hombre finito presentará a la gente esta ley santa, justa y buena, esta ley de libertad que el Creador mismo ha adaptado para las necesidades del hombre, como un yugo de opresión, un yugo que nadie puede llevar.  Pero es el pecador el que considera la ley como un yugo penoso; es el transgresor el que no puede ver belleza en sus preceptos.  Pues la mente carnal "no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede" (Rom.  8: 7)...


MÁS ALLÁ DE LAS PROHIBICIONES
Vivimos en un siglo de gran impiedad. Las multitudes están esclavizadas por costumbres pecaminosas y malos hábitos, y son difíciles de romper los grillos que las atan.  Como un diluvio, la iniquidad está inundando la tierra.  Ocurren diariamente crímenes casi demasiado horrorosos para ser mencionados.  

Y, sin embargo, hombres que profesan ser atalayas en las murallas de Sion quieren enseñar que la ley era sólo para los judíos y que caducó con los gloriosos privilegios que comenzaron en la era evangélica. ¿No hay acaso una relación entre el desenfreno y el crimen imperantes, y el hecho de que los ministros y sus fieles sostienen y enseñan que la ley no está más en vigencia?

El poder condenador de la ley de Dios se extiende no sólo a lo que hacemos, sino a lo que no hacemos.  No hemos 33 de justificarnos dejando de hacer lo que Dios requiere. No sólo hemos de cesar de hacer el mal, sino que debemos aprender a hacer el bien.  

DIOS NOS HA DADO FACULTADES que deben ejercerse en buenas obras, y si no se emplean esas facultades, ciertamente seremos considerados como siervos malos y negligentes.  

Quizá no hayamos cometido atroces pecados; tales faltas quizá no estén registradas contra nosotros en el libro de Dios; pero el hecho de que nuestros actos no sean registrados como puros, buenos, elevados y nobles -lo que indica que no hemos cultivado los talentos que se nos confiaron-, nos coloca bajo condenación.

La ley de Dios existía antes de que el hombre fuera creado. Fue adaptada a las condiciones de seres santos: aun los ángeles eran gobernados por ella.  No se cambiaron los principios de justicia después de la caída.  Nada fue quitado de la ley.  No podía mejorarse ninguno de sus santos preceptos.  Y así como ha existido desde el comienzo, de la misma manera continuará existiendo por los siglos perpetuos de la eternidad.  Dice el salmista: "Hace ya mucho que he entendido tus testimonios, que para siempre los has establecido" (Sal. 119: 152).* RMEGW  MHP

domingo, 26 de mayo de 2019

13. ¿SEÑALES DE SU VENIDA O MOVIMIENTOS DE PLACAS SOLAMENTE?


¿Qué actitud tomas, o que haces? 
¿Cuándo la tierra empieza a temblar
 y no parece detenerse como hoy?

Mucha gente noctambula. Entró en pánico. Cuando la tierra empezó a temblar como a las 2.49 am. Gritos, llanto; mezclados con nerviosismo. Me desperté. Y no entendía que pasaba. Cuando el movimiento iba terminando en los últimos segundos del minuto de duración de grado 7.2.

¿Qué reflexión te da, cuando pasas esa experiencia tan traumática? ¿Miras a los lados o miras al cielo y piensas en Dios?

“Cuando están en dificultad, los filósofos y los hombres de ciencia procuran satisfacer su mente sin apelar a Dios. Ventilan su filosofía acerca de los cielos y de la tierra, explicando plagas, pestilencias, epidemias, TERREMOTOS y hambres, por sus supuestas ciencias. 
Las cuestiones relativas a la creación y la providencia procuran resolverlas diciendo: Es la ley de la naturaleza”. CM 426


LA SEGUNDA VENIDA
Nuestro Salvador ha de volver. Antes de despedirse de sus discípulos y de salir de este mundo, les dejó la promesa de su regreso. 
“¡No se turbe vuestro corazón!” dijo:
 “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; ... voy a prepararos el lugar. Y si yo fuere y os preparare el lugar, vendré otra vez, y os recibiré conmigo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”
 Juan 14:1-3. 

No los dejó en la duda respecto del modo en que efectuaría su venida. “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria; y delante de él serán juntadas todas las naciones.” Mateo 25:31, 32. 

Con mucho cuidado los puso en guardia contra el engaño: 
“Si, pues, os dijeren: ¡He aquí, en el desierto está! no salgáis: O: ¡He aquí, en los aposentos! no lo creáis. Porque como el relámpago sale del oriente y se ve lucir hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre.” Mateo 24:26, 27. 

ESTE AVISO ES TAMBIEN PARA NOSOTROS.
Hoy hay falsos maestros que dicen: “¡He aquí en el desierto está!” y miles han salido al desierto, esperando encontrar a Cristo.
Y miles también que pretenden tener comunicación con los espíritus de los muertos afirman: “¡He aquí, en los aposentos está!” Esto es precisamente lo que dice el espiritismo. 
Pero Cristo dice: “No lo creáis. Porque como el relámpago sale del oriente, y se ve lucir hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre.” 

Al ascender Cristo a los cielos los ángeles declararon a los discípulos: “Este mismo Jesús que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá del mismo modo que le habéis visto ir al cielo.” 
Hechos 1:11. 
Ascendió corporalmente, y ellos le vieron cuando los dejó y fue recibido en la nube. Volverá en una gran nube blanca, y “todo ojo le verá.” Apocalipsis 1:7. 

El día exacto y la hora de su venida no han sido revelados. 
Cristo dijo a sus discípulos que él mismo no podía decirles el día o la hora de su segunda aparición. Pero citó algunos acontecimientos mediante los cuales podrían saber cuándo se acercará su venida. 
“Habrá señales-dijo-en el sol, y en la luna, y en las estrellas.” 
Lucas 21:25. 
Y aun se expresa más claramente al decir: 
“El sol se obscurecerá, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo.” Mateo 24:29. 

“Sobre la tierra,” dijo, habrá “angustia de naciones, en perplejidad, a causa de los bramidos del mar y la agitación de las ondas; desfalleciendo los hombres de temor, y en expectativa de las cosas que han de venir sobre la tierra habitada.” Lucas 21:25, 26. 
“Y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y grande gloria. Y enviará sus ángeles con grande estruendo de trompeta, los cuales juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.” Mateo 24:30, 31. 

El Salvador agregó: “De la higuera, pues, aprended la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y hace brotar las hojas, sabéis que el verano está cerca: así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que él está cerca, a las puertas.” Mateo 24:32, 33. 

Cristo dió estas señales de su venida para que sepamos cuándo está cerca, a las puertas mismas. Cuando los árboles echan hojas en la primavera, sabemos que el verano está cerca. Pues bien, con no menos seguridad sabremos que la segunda venida de Cristo está cercana, cuando las señales aparezcan en el sol, en la luna y en las estrellas. 

EN APOCALIPSIS 6:12-17, ES MÁS COMPLETO, ESTA VISIÓN CELESTIAL DE SU VENIDA. 
12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.
14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.
15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 
17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? 


ESTA SEÑAL del tiempo del fin se dio inicio; el 1 de noviembre de 1755. Su epicentro fue en Lisboa- Portugal.  Conocido en la historia como EL GRAN TERREMOTO DE LISBOA. 

“Estas señales se vieron antes de principios del siglo XIX. En cumplimiento de esta profecía, en 1755 se sintió el más espantoso terremoto que se haya registrado. Aunque generalmente se lo llama el terremoto de Lisboa, se extendió por la mayor parte de Europa, África y América. Se sintió en Groenlandia en las Antillas, en la isla de Madera, en Noruega, en Suecia, en Gran Bretaña e Irlanda. Abarcó por lo menos diez millones de kilómetros cuadrados. La conmoción fue casi tan violenta en África como en Europa. Gran parte de Argel fue destruida; y a corta distancia de Marruecos, un pueblo de ocho a diez mil habitantes desapareció en el abismo. Una ola formidable barrió las costas de España y África, sumergiendo ciudades y causando inmensa desolación”. 

Fue en España y Portugal donde la sacudida alcanzó su mayor violencia. Se dice que en Cádiz, la oleada llegó a sesenta pies de altura. Algunas de las montañas “más importantes de Portugal fueron sacudidas hasta sus cimientos y algunas de ellas se abrieron en sus cumbres, que quedaron partidas de un modo asombroso, en tanto que trozos enormes se desprendieron sobre los valles adyacentes. Se dice que de esas montañas salieron llamaradas de fuego”. 
Sir Charles Lyell, Principles of Geology, 495.

En Lisboa “se oyó bajo la tierra un ruido de trueno, e inmediatamente después una violenta sacudida derribó la mayor parte de la ciudad. En unos seis minutos murieron sesenta mil personas. El mar se retiró primero y dejó seca la barra, luego volvió en una ola que se elevaba hasta cincuenta pies sobre su nivel ordinario”. “Entre los sucesos extraordinarios ocurridos en Lisboa durante la catástrofe, se cuenta la sumersión del nuevo malecón, construído completamente de mármol y con ingente gasto. Un gran gentío se había reunido allí en busca de un sitio fuera del alcance del derrumbe general; pero de pronto el muelle se hundió con todo el gentío que lo llenaba, y ni uno de los cadáveres salió jamás a la superficie” (ibíd.).

“La sacudida” del terremoto “fue seguida instantáneamente del hundimiento de todas las iglesias y conventos, de casi todos los grandes edificios públicos y más de la cuarta parte de las casas. Unas horas después estallaron en diferentes barrios incendios que se propagaron con tal violencia durante casi tres días que la ciudad quedó completamente destruida. El terremoto sobrevino en un día de fiesta en que las iglesias y conventos estaban llenos de gente, 
y escaparon muy pocas personas” 
(Encyclopaedia Americana, art. Lisboa, nota, ed. 1831).

 “El TERROR del pueblo era indescriptible. Nadie lloraba; el siniestro superaba la capacidad de derramar lágrimas. Todos corrían de un lado a otro, delirantes de horror y espanto, golpeándose la cara y el pecho, gritando: ‘¡Misericordia! ¡Llegó el fin del mundo!’ Las madres se olvidaban de sus hijos y corrían de un lado a otro llevando crucifijos. Desgraciadamente, muchos corrieron a refugiarse en las iglesias; pero en vano se expuso el sacramento; en vano aquella pobre gente abrazaba los altares; imágenes, sacerdotes y feligreses fueron envueltos en la misma ruina”. Se calcula que noventa mil personas perdieron la vida en aquel aciago día.  CS 306 EGW


*Luego Las otras señales han aparecido. 
EL 19 DE MAYO DE 1780, 
EL SOL SE OBSCURECIÓ. 
Aquel día se conoce en la historia como “el día obscuro.” En la parte oriental de la América del Norte, fue tan grande la obscuridad que en muchos sitios hubo que prender luz a mediodía. Hasta después de medianoche, la luna, a pesar de estar llena, no dió luz alguna. 
Muchos creyeron que había llegado el día del juicio. No pudo darse más razón satisfactoria de tan extraordinaria obscuridad que la que encontramos en las palabras de Cristo. 
El obscurecimiento del sol y de la luna fué una señal de la venida 
de Cristo. 


*EL 13 DE NOVIEMBRE DE 1833, observóse una LLUVIA DE ESTRELLAS como nunca se había visto hasta entonces. Miles de personas volvieron a creer que el día del juicio había llegado. 

DESDE ENTONCES se han multiplicado las señales: terremotos, maremotos, tempestades, pestilencias y hambres, destrucciones por fuego y agua. Todo esto, y “la angustia de naciones en perplejidad,” 
¡DECLARAN QUE LA VENIDA DEL SEÑOR ESTÁ CERCA!

De los que contemplan estas señales dice Cristo: “No pasará esta generación, hasta que todo esto sea hecho. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” Mateo 24:34, 35. 

“El Señor mismo descenderá del cielo con mandato soberano, con la voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero; luego, nosotros los vivientes, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos a las nubes, al encuentro del Señor, en el aire; y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos pues los unos a los otros con estas palabras.” 1 Tesalonicenses 4:16-18. 

Cristo viene, viene en las nubes y con grande gloria. Una muchedumbre de ángeles resplandecientes le servirá. Vendrá para resucitar a los muertos y para transformar a los santos que estén vivos y darles gloria. 

Vendrá para dar honra a los que le hayan amado y que hayan guardado sus mandamientos, y los llevará consigo. No se ha olvidado de ellos ni de su promesa. 

Ha de reanudarse la cadena de la familia. Cuando pensamos en nuestros amados que han muerto, pensamos también en la mañana en que la trompeta de Dios ha de resonar, y en que “los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos mudados.” 1 Corintios 15:52. 

Ese tiempo está cerca. Aún un poco más, y veremos al Rey en su belleza. Aún un poco más, y él enjugará toda lágrima de nuestros ojos. Aún un poco más, y nos presentará “irreprensibles delante de la presencia de su gloria con gozo extremado.” Judas 24. 
Por lo tanto, al darnos él las señales de su venida, dijo: “Mas en comenzando a suceder estas cosas, erguíos y alzad vuestras cabezas; porque vuestra redención se va acercando.” Lucas 21:28. CNS EGW

Lo más trascendente de esta reflexión es: ¿Qué harás al respecto?  ¿empezarás a pensar en serio y oír la voz de Dios, que habla a tu conciencia?
O seguirás arrullándote en la seguridad de que todo está bien.
 ¿Y solo es el ajuste de placas? 
Es tiempo de que reflexiones y decidas. Porque ante tu decisión, 
no hay marcha atrás. Dios te ilumine con su Espíritu. Amen.  Ministerio Hno. Pio