jueves, 19 de junio de 2025

CAPÍTULO 17. HERALDOS DEL EVANGELIO.

Basado en Hechos 13:4-52.

ENVIADOS ASÍ POR EL ESPÍRITU SANTO, PABLO Y BERNABÉ, Después De Su Ordenación Por Los Hermanos De Antioquía, "Descendieron A Seleucia: Y De Allí Navegaron A Cipro [Chipre]." Así Empezaron Los Apóstoles Su Primera Gira Misionera.

Chipre era uno de los lugares a los cuales los creyentes habían huído de Jerusalén por causa de la persecución que siguió a la muerte de Esteban. Y era desde Chipre de donde habían ido ciertos hombres a Antioquía, "anunciando el evangelio del Señor Jesús." (Hech. 11:20.) Bernabé mismo era "natural de Chipre" (Hech. 4:36); y ahora él y Pablo, acompañados por Juan Marcos, un pariente de Bernabé, visitaron ese país isleño.

La madre de Marcos se había convertido a la religión cristiana, y su casa en Jerusalén era un asilo para los discípulos. Allí estaban siempre seguros de ser bienvenidos y de gozar de un período de descanso. Fue en una de esas visitas de los apóstoles a la casa de su madre, cuando Marcos propuso a Pablo y Bernabé acompañarlos en su viaje misionero. Sentía la gracia de Dios en su corazón, y anhelaba dedicarse enteramente a la obra del ministerio evangélico.

AL LLEGAR A SALAMINA, LOS APÓSTOLES "anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los Judíos.... Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron un hombre mago, falso profeta, Judío, llamado Barjesús; el cual estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. 

Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. Más les resistía Elimas el encantador (que así se interpreta su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul." 136

Satanás no permite sin lucha que el reino de Dios se edifique en la tierra. Las huestes del mal están empeñadas en incesante guerra contra los agentes designados para la predicación del Evangelio; 

y estas potestades de las tinieblas están especialmente activas 

cuando se proclama la verdad ante hombres de reputación y genuina integridad.

ASÍ SUCEDIÓ CUANDO SERGIO PAULO, el procónsul de Chipre, escuchaba el mensaje evangélico. El procónsul había hecho llamar a los apóstoles para que se le enseñara el mensaje que habían venido a dar; y ahora las fuerzas del mal, obrando por medio del hechicero Elimas, trataron, con sus funestas sugestiones, de apartarlo de la fe y frustrar así el propósito de Dios.

Así el enemigo caído trabaja siempre por conservar en sus filas a los hombres de influencia que, si se convirtieran, podrían prestar eficaz servicio en la causa de Dios. Pero el fiel obrero evangélico no necesita temer ser derrotado por el enemigo; porque es su privilegio ser dotado de poder celestial para resistir toda influencia satánica.

AUNQUE PENOSAMENTE ACOSADO POR SATANÁS, Pablo tuvo valor para increpar a aquel por quien el enemigo estaba trabajando. "Lleno del Espíritu Santo," el apóstol, "poniendo en él los ojos, dijo: Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora pues, he aquí la mano del Señor es contra ti, y serás ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayeron en él obscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quién le condujese por la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sido hecho, creyó, maravillado de la doctrina del Señor."

EL ADIVINO HABÍA CERRADO LOS OJOS A LAS EVIDENCIAS DE LA VERDAD EVANGÉLICA; y el Señor, con justo enojo, cegó sus ojos naturales, privándolo de la luz del día. La ceguera no fue permanente, sino temporal, a fin de que le indujese a arrepentirse y a procurar perdón del Dios a quien había ofendido tan gravemente. 

La confusión en la cual se vio sumido anuló sus 137 sutiles artes contra las doctrinas de Cristo. El hecho de que se viera obligado a andar a tientas en su ceguera demostró a todos que los milagros que los apóstoles habían realizado, y que Elimas había denunciado como prestidigitación, eran producidos por el poder de Dios.

El Procónsul, Convencido De La Verdad De La Doctrina Que Enseñaban Los Apóstoles Aceptó El Evangelio.

ELIMAS No Era Un Hombre Instruido; Sin Embargo Era Singularmente Apto Para Hacer La Obra De Satanás.

Aquellos que predican la verdad de Dios encontrarán al astuto enemigo en muchas formas diferentes. A veces será en la persona de los instruídos, pero más a menudo en la de ignorantes a quienes Satanás adiestró como instrumentos eficaces para engañar a las almas. Es el deber del ministro de Cristo permanecer fiel en su puesto, en el temor de Dios y en el poder de su fortaleza. Así puede confundir a las huestes de Satanás y triunfar en el nombre del Señor.

PABLO Y SUS COMPAÑEROS CONTINUARON VIAJE A PERGA DE PANFILIA. Su camino era penoso; afrontaban adversidades y privaciones, y estaban acosados por peligros por doquiera. En los pueblos y ciudades por los cuales pasaban y a lo largo de los caminos solitarios, estaban rodeados de peligros visibles e invisibles. 

Pero Pablo y Bernabé habían aprendido a confiar en el poder libertador de Dios. Sus corazones estaban llenos de ferviente amor por las almas que perecían. Como fieles pastores que buscaban las ovejas perdidas, no pensaban en su propia comodidad y conveniencia. Olvidándose de sí mismos, no vacilaban frente al cansancio, el hambre y el frío. No tenían sino un objetivo en vista: la salvación de aquellos que se habían apartado lejos del redil.

ALLÍ FUE DONDE MARCOSABRUMADO POR EL TEMOR Y EL DESALIENTO, Vaciló por un tiempo en su propósito de entregarse de todo corazón a la obra del Señor. 

No acostumbrado a las penurias, se desalentó por los peligros y las privaciones del camino. Había trabajado con éxito en circunstancias favorables; pero 138 ahora, en medio de la oposición y los peligros que con tanta frecuencia asedian al obrero de avanzada, no supo soportar las durezas como buen soldado de la cruz. 

Tenía todavía que aprender a arrostrar el peligro, la persecución y la adversidad con corazón valiente. Al avanzar los apóstoles, y al sentir la aprensión de dificultades aún mayores, Marcos se intimidó, y perdiendo todo valor, se negó a avanzar, y volvió a Jerusalén.

ESTA DESERCIÓN INDUJO A PABLO A Juzgar Desfavorable Y Aun Severamente Por Un Tiempo A Marcos. Bernabé, por otro lado, se inclinaba a excusarlo por causa de su inexperiencia. Anhelaba que Marcos no abandonase el ministerio, porque veía en él cualidades que le habilitarían para ser un obrero útil para Cristo. 

En años ulteriores su solicitud por Marcos fue ricamente recompensada; porque el joven se entregó sin reservas al Señor y a la obra de predicar el mensaje evangélico en campos difíciles. Bajo la bendición de Dios y la sabia enseñanza de Bernabé, se transformó en un valioso obrero.

Pablo Se Reconcilió Más Tarde Con Marcos, y le recibió como su colaborador. También lo recomendó a los colosenses como colaborador "en el reino de Dios," y uno que me ha "sido consuelo." (Col. 4:11). De nuevo, no mucho antes de su muerte, habló de Marcos como uno que le era "útil para el ministerio." (2 Tim: 4:11).

DESPUÉS DE LA PARTIDA DE MARCOS, PABLO Y BERNABÉ VISITARON ANTIOQUÍA DE PISIDIA, y el sábado fueron a la sinagoga de los judíos, y se sentaron. "Después de la lectura de la ley y de los profetas, los príncipes de la sinagoga enviaron a ellos, diciendo: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad." Al ser invitado así a hablar, "Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dice: Varones Israelitas, y los que teméis a Dios, oíd."

ENTONCES PRONUNCIÓ UN MARAVILLOSO DISCURSO. Historió la manera en que el Señor había tratado con los judíos desde el tiempo de la liberación de la esclavitud egipcia, y cómo se había prometido un Salvador, de la simiente de David; y osadamente declaró que 139 "de la simiente de éste, Dios, conforme a la promesa, levantó a Jesús por Salvador a Israel; predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 

Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo él; mas he aquí, viene tras mí uno, cuyo calzado de los pies no soy digno de desatar." Así predicó con poder a Jesús como el Salvador de los hombres, el Mesías de la profecía.

HABIENDO HECHO ESTA DECLARACIÓN PABLO DIJO: "Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros temen a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salud. Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus príncipes, no conociendo a éste, y las voces de los profetas que se leen todos los sábados, condenándole, las cumplieron."

PABLO NO VACILÓ EN DECIR Claramente La Verdad Acerca Del Rechazamiento Del Salvador Por Los Dirigentes Judíos. "Y sin hallar en él causa de muerte ­declaró el apóstol,­ pidieron a Pilato que le matasen.

Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. Mas Dios le levantó de los muertos. Y él fue visto por muchos días de los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalem, los cuales son sus testigos al pueblo.

"Y NOSOTROS TAMBIÉN OS ANUNCIAMOS EL EVANGELIO ­Continuó El Apóstol,­ de aquella promesa que fue hecha a los padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús: como también en el salmo segundo está escrito: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. Y que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, así lo dijo: Os daré las misericordias fieles de David. Por eso dice también en otro lugar: No permitirás que tu Santo vea corrupción. Porque a la verdad David, habiendo servido en su edad a la voluntad de Dios, durmió, y fue juntado con sus padres, y vio corrupción. Mas aquel que Dios levantó, no vio corrupción."

Y LUEGO, HABIENDO HABLADO CLARAMENTE del cumplimiento 140 de profecías familiares concernientes al Mesías, Pablo les predicó el arrepentimiento y la remisión del pecado por los méritos de Jesús su Salvador. "Séaos pues notorio ­dijo,­ que por éste os es anunciada remisión de pecados; y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en éste es justificado todo aquel que creyere."

El Espíritu De Dios Acompañó Las Palabras Que Fueron Habladas, Y Fueron Tocados Los Corazones.

EL APÓSTOL APELÓ A LAS PROFECÍAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO, y su declaración de que éstas se habían cumplido en el ministerio de Jesús de Nazaret, convenció a muchos, que anhelaban el advenimiento del Mesías prometido. 

Y las palabras de seguridad del orador de que "el evangelio" de la salvación era para judíos y gentiles por igual, infundió esperanza y gozo a aquellos que no se contaban entre los hijos de Abrahán según la carne. 

"Y saliendo ellos de la sinagoga de los Judíos, los Gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras." Habiéndose disuelto finalmente la congregación, "muchos de los Judíos y de los religiosos prosélitos," que habían aceptado las buenas nuevas que se les dieron ese día, "siguieron a Pablo y Bernabé; los cuales hablándoles, les persuadían que permaneciesen en la gracia de Dios."

EL INTERÉS QUE DESPERTÓ EN ANTIOQUÍA DE PISIDIA EL DISCURSO DE PABLO, reunió, el sábado siguiente, "casi toda la ciudad a oír la palabra de Dios. Mas los Judíos, visto el gentío, llenáronse de celo, y se oponían a lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. 

"Entonces Pablo y Bernabé, usando de libertad, dijeron: A vosotros a la verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios; mas pues que la desecháis, y os juzgáis indignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los Gentiles. Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los Gentiles, para que seas salud hasta lo postrero de la tierra”.

"Y los Gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del Señor: y creyeron todos los que estaban ordenados 141 para vida eterna." Se regocijaron sobremanera porque Cristo los reconocía como hijos de Dios, y con corazones agradecidos escucharon la palabra predicada. Los que creyeron fueron celosos en comunicar a otros el mensaje evangélico, y así "la palabra del Señor era sembrada por toda aquella provincia."

SIGLOS ANTES, La Pluma De La Inspiración Había Descrito Esta Cosecha De Los Gentiles; Pero Esas Declaraciones Proféticas Se Habían Entendido Sólo Obscuramente.

OSEAS HABÍA DICHO: "Sin embargo, . . . el número de los hijos de Israel será como las arenas del mar, que no pueden ser medidas ni contadas: y acontecerá que en el lugar donde les fue dicho: No sois mi pueblo, les será dicho: ¡Hijos sois del Dios vivo!" Y en otro lugar: "Te sembraré para mí mismo en la tierra; y me compadeceré de la no compadecida, y al que dije que no era mi pueblo, le diré: ¡Pueblo mío eres! y él me dirá a mí: ¡Tú eres mi Dios!" (Os. 1:10; 2:23, V.M.)

EL SALVADOR MISMO, Durante Su Ministerio Terrenal, Predijo La Difusión Del Evangelio Entre Los Gentiles. En la parábola de la viña, declaró a los impenitentes judíos: "El reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que haga los frutos de él." (Mat. 21: 43.) Y después de su resurrección, comisionó a sus discípulos a ir "por todo el mundo," y doctrinar "a todos los Gentiles." No debían dejar a nadie sin amonestar, sino que habían de predicar "el evangelio a toda criatura." (Mat. 28:19; Mar. 16:15).

AL VOLVERSE A LOS GENTILES EN ANTIOQUÍA DE PISIDIA, PABLO Y BERNABÉ No Dejaron de trabajar por los judíos dondequiera que tuviesen oportunidad de hacerse oír. Más tarde, en Tesalónica, en Corinto, en Éfeso y en otros centros importantes, Pablo y sus compañeros de labor predicaron el Evangelio tanto a los judíos como a los gentiles. Pero sus mejores energías se dirigieron desde entonces a la edificación del reino de Dios en territorio pagano, entre pueblos que no tenían sino poco o ningún conocimiento del verdadero Dios y de su Hijo. 142

El corazón de Pablo y de sus colaboradores suspiraba por aquellos que estaban "sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo." Mediante el incansable ministerio de los apóstoles de los gentiles, los "extranjeros" y "advenedizos," que "en otro tiempo" estaban "lejos," supieron que habían "sido hechos cercanos por la sangre de Cristo," y que por la fe en su sacrificio expiatorio, podían llegar a ser "juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios." (Efe. 2:12,13,19).

AVANZANDO POR LA FE, Pablo trabajaba incesantemente por la edificación del reino de Dios entre aquellos que habían sido descuidados por los maestros de Israel. Exaltaba constantemente a Cristo Jesús como "Rey de reyes, y Señor de señores," y exhortaba a los que creían a ser "arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe." (1 Ti. 6:15; Col. 2:7).

PARA LOS QUE CREEN, Cristo es un fundamento seguro. Sobre esta piedra viva, pueden edificar igualmente judíos y gentiles. Es bastante ancho para todos, y bastante fuerte para sostener el peso y la carga de todo el mundo. Este es un hecho claramente reconocido por Pablo mismo.

EN LOS DÍAS FINALES DE SU MINISTERIO, cuando al dirigirse a un grupo de gentiles creyentes que habían permanecido firmes en su amor a la verdad del Evangelio, el apóstol escribió que estaban "edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo." (Efe. 2:19,20).

CUANDO EL MENSAJE EVANGÉLICO SE EXTENDIÓ EN PISIDIA, Los Judíos Incrédulos De Antioquía, cegados por el prejuicio, "concitaron mujeres pías y honestas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé y los echaron" de aquel distrito.

LOS APÓSTOLES NO SE DESANIMARON POR ESTE TRATO; recordaron las palabras del Señor: "Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Gozaos y alegraos; porque vuestra 143 merced es grande en los cielos: que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros." (Mat. 5:11,12).

EL MENSAJE EVANGÉLICO AVANZABA, y los apóstoles tenían plena razón para sentirse animados. Sus labores habían sido ricamente bendecidas entre los de Pisidia que vivían en Antioquía, y los creyentes a quienes habían dejado solos para continuar la obra durante un tiempo, "estaban llenos de gozo, y del Espíritu Santo." 144

Los Hechos De Los Apóstoles En La Proclamación Del Evangelio De Jesucristo. 135-143(EGW). MHP

 

miércoles, 18 de junio de 2025

CAPÍTULO 16. EL EVANGELIO EN ANTIOQUÍA

Basado en Hechos 11:19-26; 13:1-3.

DESPUÉS QUE LOS DISCÍPULOS FUERON EXPULSADOS DE JERUSALÉN POR LA PERSECUCIÓN, el mensaje evangélico se difundió rápidamente por las comarcas limítrofes de Palestina, y en importantes poblaciones se constituyeron pequeñas compañías de creyentes. Algunos de los discípulos "fueron hasta Fenicia, y Chipre, y Antioquía, predicando la palabra." (V.M.) Sus labores se limitaban por lo general a los judíos hebreos y griegos, de los cuales había entonces grandes colonias en casi todas las ciudades del mundo.

Entre los lugares mencionados donde el Evangelio fue recibido con regocijo, está Antioquía, entonces capital de Siria. El extenso comercio de aquel populoso centro atraía mucha gente de diversas nacionalidades. 

Al mismo tiempo, Antioquía era favorablemente conocida como punto de reunión para los amantes de la comodidad y el placer, por causa de su situación saludable, de hermosos alrededores y de la riqueza, la cultura y el refinamiento que allí se hallaban. En los días de los apóstoles, había llegado a ser una ciudad de lujo y vicio.

El Evangelio fue públicamente enseñado en Antioquía por ciertos discípulos de Chipre y Cirene, quienes entraron "anunciando el evangelio del Señor Jesús." "Y la mano del Señor era con ellos;" su fervorosa labor producía fruto, pues "creyendo, gran número se convirtió al Señor."

"Y llegó la fama de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalem; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía." Al llegar a su nuevo campo de labor, Bernabé vio la obra hecha allí por la gracia divina, y "regocijose; y 127 exhortó a todos a que permaneciesen en el propósito del corazón en el Señor."

LA OBRA DE BERNABÉ EN ANTIOQUÍA FUE COPIOSAMENTE BENDECIDA y aumentó allí muchísimo el número de fieles. Al prosperar la obra, sintió Bernabé la necesidad de ayuda conveniente a fin de avanzar por las puertas abiertas por la providencia de Dios; y así se fue a Tarso en busca de Pablo quien, después de salir de Jerusalén algún tiempo antes, había estado trabajando en las comarcas de "Siria y de Cilicia," anunciando "la fe que en otro tiempo destruía." (Gál. 1:21,23). 

Bernabé encontró a Pablo y le persuadió a que volviese con él como su compañero en el ministerio.

EN LA POPULOSA CIUDAD DE ANTIOQUÍA, HALLÓ PABLO UN EXCELENTE CAMPO DE LABOR. Su erudición, sabiduría y celo influyeron poderosamente en los vecinos y forasteros de aquella culta ciudad, de manera que Pablo proporcionó precisamente la ayuda que Bernabé necesitaba. Durante un año trabajaron ambos discípulos unidos en fiel ministerio, comunicando a muchos el salvador conocimiento de Jesús de Nazaret, el Redentor del mundo.

FUE EN ANTIOQUÍA DONDE LOS DISCÍPULOS FUERON LLAMADOS POR PRIMERA VEZ CRISTIANOS. El nombre les fue dado porque Cristo era el tema principal de su predicación, su enseñanza y su conversación. Continuamente volvían a contar los incidentes que habían ocurrido durante los días de su ministerio terrenal, cuando los discípulos eran bendecidos con su presencia personal. Se explayaban incansablemente en sus enseñanzas y en sus milagros de sanidad. Con labios temblorosos y ojos llenos de lágrimas hablaban de su agonía en el jardín, su traición, su juicio, y su ejecución, de la paciencia y humildad con que había soportado el ultraje y la tortura que le habían impuesto sus enemigos, y la piedad divina con que había orado por aquellos que lo perseguían. Su resurrección y ascensión, su obra en el cielo como el mediador del hombre caído, eran temas en los cuales se gozaban en explayarse.

BIEN PODÍAN LOS PAGANOS 128 LLAMARLOS CRISTIANOS, siendo que predicaban a Cristo, y dirigían sus oraciones al Padre por medio de él. Fue Dios el que les dio el nombre de cristianos. Este es un nombre real, que se da a todos los que se unen con Cristo. 

En cuanto a este nombre Santiago escribió más tarde: "¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los juzgados? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?" (Sant. 2:6,7). 

Y Pedro declaró: "Si alguno padece como Cristiano, no se avergüence; antes glorifique a Dios en esta parte." "Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque la gloria y el Espíritu de Dios reposan sobre vosotros." (1 Ped. 4:16,14).

LOS CREYENTES DE ANTIOQUÍA comprendían que Dios estaba dispuesto a obrar en sus vidas "el querer como el hacer, por su buena voluntad." (Fil. 2:13). Mientras vivían en medio de un pueblo que parecía preocuparse poco por las cosas de valor eterno, trataban de dirigir la atención de los de corazón sincero, y dar testimonio positivo de Aquel a quien amaban y servían. En su humilde ministerio, aprendieron a depender del poder del Espíritu Santo para hacer eficaz la palabra de vida. Y así, en las diversas ocupaciones de la vida, daban testimonio diariamente de su fe en Cristo.

EL EJEMPLO DE LOS SEGUIDORES DE CRISTO EN ANTIOQUÍA debería constituir una inspiración para todo creyente que vive en las grandes ciudades del mundo hoy. Aunque es plan de Dios que escogidos y consagrados obreros de talento se establezcan en los centros importantes de población para dirigir esfuerzos públicos, es también su propósito que los miembros de la iglesia que viven en esas ciudades usen los talentos que Dios les ha dado trabajando por las almas.

Hay en reserva ricas bendiciones para los que se entreguen plenamente al llamamiento de Dios. Mientras esos obreros se esfuercen por ganar almas para Jesús, hallarán que muchos que nunca hubieran sido alcanzados de otra manera están listos para responder al esfuerzo personal inteligente. 129

LA CAUSA DE DIOS En La Tierra Necesita Hoy Día Representantes Vivos De La Verdad Bíblica. Los ministros ordenados solos no pueden hacer frente a la tarea de amonestar a las grandes ciudades. Dios llama no solamente a ministros, sino también a médicos, enfermeros, colportores, obreros bíblicos, y a otros laicos consagrados de diversos talentos que conocen la Palabra de Dios y el poder de su gracia, y los invita a considerar las necesidades de las ciudades sin amonestar. El tiempo pasa rápidamente, y hay mucho que hacer. Deben usarse todos los agentes, para que puedan ser sabiamente aprovechadas las oportunidades actuales.

LAS LABORES DE PABLO EN ANTIOQUÍA, EN UNIÓN CON BERNABÉ, le fortalecieron en su convicción de que el Señor le había llamado a hacer una obra especial en el mundo gentil. En ocasión de la conversión de Pablo, el Señor había declarado que había de ser ministro a los gentiles, para abrir "sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, remisión de pecados y suerte entre los santificados." (Hech. 26:18).

El ángel que le apareció a Ananías le había dicho de Pablo: "Instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel." (Hech. 9:15.) Y Pablo mismo, más tarde en su vida cristiana, mientras oraba en el templo de Jerusalén, había sido visitado por un ángel del cielo, que le ordenó: "Ve, porque yo te tengo que enviar lejos a los Gentiles." (Hech. 22:21.)

ASÍ EL SEÑOR HABÍA MANDADO A PABLO Que Entrase En El Vasto Campo Misionero Del Mundo Gentil. A fin de prepararlo para esta extensa y difícil tarea, Dios le había atraído en estrecha comunión consigo y había abierto ante su arrobada visión las bellezas y glorias del cielo. Se le había confiado el ministerio de hacer conocer el "misterio" que había estado "encubierto desde los tiempos eternos," "el misterio de su voluntad, ... el cual misterio en los otros siglos no se dio a conocer a los hijos de los hombres como ahora es revelado a sus santos apóstoles y 130 profetas en el Espíritu: Que los Gentiles sean juntamente herederos, e incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el evangelio: 

Del cual ­declara Pablo, ­ yo soy hecho ministro... A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crió todas las cosas. 

Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la iglesia a los principados y potestades en los cielos, conforme a la determinación eterna, que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor." (Rom. 16:25; Efe: 1:9; 3:5-11).

DIOS HABÍA BENDECIDO ABUNDANTEMENTE LAS LABORES DE PABLO Y BERNABÉ durante el año que permanecieron con los creyentes de Antioquía. Pero ni uno ni otro había sido ORDENADO todavía formalmente para el ministerio evangélico. Habían llegado a un punto en su experiencia cristiana cuando Dios estaba por encomendarles el cumplimiento de una empresa misionera difícil en cuya prosecución necesitarían todos los beneficios que pudieran obtenerse por medio de la iglesia.

"Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y doctores: Bernabé, y Simón el que se llamaba Níger, y Lucio Cireneo, y Manahén, . . . y Saulo. Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra para la cual los he llamado." Antes de ser enviados como misioneros al mundo pagano, estos apóstoles fueron dedicados solemnemente a Dios con ayuno y oración por la imposición de las manos. Así fueron autorizados por la iglesia, no solamente para enseñar la verdad, sino para cumplir el rito del bautismo, y para organizar iglesias, siendo investidos con plena autoridad eclesiástica.

LA IGLESIA CRISTIANA ESTABA ENTRANDO ENTONCES EN UNA ERA IMPORTANTE. La obra de proclamar el mensaje evangélico a los gentiles había de proseguirse ahora con vigor; y como resultado la iglesia iba a ser fortalecida por una gran cosecha de 131 almas. Los apóstoles que habían sido designados para dirigir esta obra iban a exponerse a la suspicacia, los prejuicios y los celos.

SUS ENSEÑANZAS CONCERNIENTES AL DERRIBAMIENTO DE "La Pared Intermedia De Separación" (Efe. 2:14), que tanto tiempo había separado al mundo judío del gentil, iba a hacerlos objeto naturalmente de la acusación de herejía; y su autoridad como ministros del Evangelio iba a ser puesta en duda por muchos celosos creyentes judíos. 

Dios previó las dificultades que sus siervos estarían llamados a afrontar; y a fin de que su trabajo pudiera estar por encima de toda crítica, indicó a la iglesia por revelación que se los apartara públicamente para la obra del ministerio. Su ordenación fue un reconocimiento público de su elección divina para llevar a los gentiles las alegres nuevas del Evangelio.

TANTO PABLO COMO BERNABÉ habían recibido ya su comisión de Dios mismo, y la ceremonia de la imposición de las manos No Añadía Ninguna Gracia O Cualidad Virtual. 

Era una forma reconocida de designación para un cargo señalado, y un reconocimiento de la autoridad de uno para ese cargo. Por ella se colocaba el sello de la iglesia sobre la obra de Dios.

PARA LOS JUDÍOS, esta forma era significativa. Cuando un padre judío bendecía a sus hijos, colocaba sus manos reverentemente sobre su cabeza. Cuando se dedicaba un animal al sacrificio, uno investido de autoridad sacerdotal colocaba su mano sobre la cabeza de la víctima. Y cuando los ministros de la iglesia de Antioquía colocaron sus manos sobre Pablo y Bernabé, pidieron a Dios, por ese acto, que concediera su bendición a los apóstoles escogidos, en la devoción de éstos a la obra específica para la cual habían sido designados.

ULTERIORMENTE, EL RITO DE LA ORDENACIÓN POR LA IMPOSICIÓN DE LAS MANOS FUE GRANDEMENTE PROFANADO; se le atribuía al acto una importancia infundada, como si sobre aquellos que recibían esa ordenación descendiera un poder que los calificaba inmediatamente para todo trabajo ministerial. Pero en el relato del apartamiento de esos dos apóstoles no hay indicación 132 de que ninguna virtud les fue impartida por el mero acto de imponerles las manos. Se menciona simplemente su ordenación y la relación que ésta tenía con su futura obra.

LAS CIRCUNSTANCIAS RELACIONADAS CON LA SEPARACIÓN DE PABLO Y BERNABÉ POR EL ESPÍRITU SANTO para una clase definida de servicio, muestran claramente que el Señor obra por medio de los agentes señalados en su iglesia organizada. Años antes, cuando el Salvador mismo reveló a Pablo el propósito divino para con él, lo puso inmediatamente en relación con los miembros de la recién organizada iglesia de Damasco. 

Además, la iglesia de ese lugar no fue dejada mucho tiempo a obscuras respecto a la experiencia personal del fariseo convertido. Y ahora, cuando la comisión divina dada en aquel tiempo había de realizarse más plenamente, el Espíritu Santo, dando testimonio de nuevo concerniente a Pablo como vaso escogido para llevar el Evangelio a los gentiles, confió a la iglesia la obra de ordenarlo a él y a su colaborador. Mientras los dirigentes de la iglesia de Antioquía estaban "ministrando . . . al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra para la cual los he llamado."

DIOS HA CONSTITUIDO A SU IGLESIA EN LA TIERRA EN UN CANAL DE LUZ, y por su medio comunica sus propósitos y su voluntad. El no dará a uno de sus siervos una experiencia independiente de la iglesia y contraria a la experiencia de ella. No da a conocer a un hombre su voluntad para toda la iglesia, mientras la iglesia ­el cuerpo le Cristo­ sea dejada en tinieblas. 

En su providencia, coloca a sus siervos en estrecha relación con su iglesia, a fin de que tengan menos confianza en sí mismos y mayor confianza en otros a quienes él está guiando para hacer adelantar su obra.

SIEMPRE HA HABIDO EN LA IGLESIA QUIENES SE INCLINAN CONSTANTEMENTE A LA INDEPENDENCIA INDIVIDUAL. Parecen incapaces de comprender que la independencia de espíritu puede inducir al agente humano a tener demasiada confianza en sí mismo, y a confiar en su propio juicio más bien que respetar el consejo y 133 estimar debidamente el juicio de sus hermanos, especialmente de aquellos que ocupan los puestos que Dios ha señalado para la dirección de su pueblo. Dios ha investido a su iglesia con especial autoridad y poder, que nadie tiene derecho de desatender y despreciar; porque el que lo hace desprecia la voz de Dios.

LOS QUE SE INCLINAN A CONSIDERAR SU JUICIO INDIVIDUAL COMO SUPREMO ESTÁN EN GRAVE PELIGRO. Es un plan estudiado de Satanás separarlos de aquellos que son canales de luz y por medio de quienes Dios ha obrado para unificar y extender su obra en la tierra. Descuidar o despreciar a aquellos a quienes Dios ha señalado para llevar las responsabilidades de la dirección en relación con el avance de la verdad, es rechazar los medios que ha dispuesto para ayudar, animar y fortalecer a su pueblo.

El que cualquier obrero de la causa de Dios pase por alto a los tales y piense que la luz divina no puede venir por ningún otro medio que directamente de Dios, es colocarse en una posición donde está expuesto a ser engañado y vencido por el enemigo.

El Señor en su sabiduría ha dispuesto que por medio de la estrecha relación que deberían mantener entre sí todos los creyentes, un cristiano esté unido a otro cristiano, y una iglesia a otra iglesia. Así el instrumento humano será capacitado para cooperar con el divino. Todo agente ha de estar subordinado al Espíritu Santo, y todos los creyentes han de estar unidos en un esfuerzo organizado y bien dirigido para dar al mundo las alegres nuevas de la gracia de Dios.

PABLO CONSIDERÓ LA OCASIÓN DE SU ORDENACIÓN FORMAL como el punto de partida que marcaba una nueva e importante época de su vida. Y desde esa ocasión hizo arrancar más tarde el comienzo de su apostolado en la iglesia cristiana.

MIENTRAS LA LUZ DEL EVANGELIO BRILLABA CON ESPLENDOR EN ANTIOQUÍA, los apóstoles que habían quedado en Jerusalén continuaban haciendo una obra importante. Cada año, en el tiempo de las fiestas, muchos judíos de todos los países iban a Jerusalén para adorar en el templo. Algunos de esos peregrinos 134 eran hombres de piedad ferviente y fervorosos estudiantes de las profecías. Estaban aguardando y ansiando el advenimiento del Mesías prometido, la esperanza de Israel. Mientras Jerusalén estaba llena de esos forasteros, los apóstoles predicaban a Cristo con denodado valor, aunque sabían que al hacerlo estaban arriesgando constantemente la vida. El Espíritu de Dios puso su sello sobre sus labores; se obtuvieron muchos conversos a la fe; y éstos, al volver a sus hogares en diversas partes del mundo, diseminaban las semillas de verdad en todas las naciones, y entre todas las clases de la sociedad.

ENTRE LOS APÓSTOLES que se ocupaban en esta obra, se destacaban Pedro, Santiago y Juan, quienes creían que Dios los había señalado para predicar a Cristo entre sus paisanos. Trabajaban fiel y sabiamente, dando testimonio de las cosas que habían visto y oído; y apelando a la "palabra profética más permanente" (2 Ped. 1:19), esforzábanse por persuadir a "la casa de Israel . . . que a este Jesús que" los judíos habían rechazado, Dios había "hecho Señor y Cristo." (Hech. 2:36.) 135

Los Hechos De Los Apóstoles En La Proclamación 

Del Evangelio De Jesucristo. 126-134(EGW). MHP