viernes, 20 de junio de 2025

CAPÍTULO 18. LA PREDICACIÓN ENTRE LOS PAGANOS.

ENTRE LOS PAGANOS

(Apedreamiento en Listra, Conversión de Timoteo)

Basado en Hechos 14:1-26.

DE ANTIOQUÍA DE PISIDIA, PABLO Y BERNABÉ FUERON A ICONIO. En ese lugar, como en Antioquía, comenzaron sus labores en la sinagoga de su propio pueblo. Tuvieron un éxito notable; "creyó una grande multitud de Judíos, y asimismo de Griegos." Pero en Iconio, como en otros lugares donde los apóstoles trabajaron, "los Judíos que fueron incrédulos, incitaron y corrompieron los ánimos de los Gentiles contra los hermanos."

LOS APÓSTOLES, SIN EMBARGO, No Se Dejaron Desviar De Su Misión; Porque Muchos Aceptaban El Evangelio De Cristo. Frente a la oposición, la envidia y el prejuicio, continuaron su trabajo, "hablando denodadamente en el Señor;" y Dios "daba testimonio a la palabra de su gracia, dando que señales y milagros fuesen hechos por las manos de ellos." Estas evidencias de la aprobación divina tenían una poderosa influencia sobre aquellos cuyas mentes estaban abiertas a la convicción, y los conversos al Evangelio se multiplicaban.

LA CRECIENTE POPULARIDAD Del Mensaje Predicado Por Los Apóstoles Llenó De Envidia Y Odio A Los Judíos Incrédulos, Y Resolvieron Éstos Poner Coto De Una Vez A Las Labores De Pablo Y Bernabé.

MEDIANTE FALSOS Y EXAGERADOS INFORMES, indujeron a las autoridades a temer que toda la ciudad fuera incitada a la insurrección. Declararon que muchos se estaban adhiriendo a los apóstoles, y sugirieron que lo hacían con secretos y peligrosos designios. Como resultado de estas acusaciones, los discípulos fueron conducidos repetidas veces ante las autoridades; pero su defensa era tan clara y sensata, y su exposición de lo que enseñaban 145 era tan serena y amplia, que se ejerció una poderosa influencia en favor de ellos. 

Aunque los magistrados tenían prejuicios contra ellos debido a las falsas declaraciones que habían oído, no se atrevieron a condenarlos. No podían menos que reconocer que las enseñanzas de Pablo y Bernabé tendían a formar hombres virtuosos, ciudadanos obedientes de la ley, y que la moral y el orden de la ciudad se fortalecerían si fueran aceptadas las verdades enseñadas por los apóstoles.

A CAUSA DE LA OPOSICIÓN que afrontaban los discípulos, se le dio mucha publicidad al mensaje de la verdad; los judíos veían que sus esfuerzos por desbaratar la obra de los nuevos maestros no hacían sino añadir gran número de personas a la nueva fe. 

"El vulgo de la ciudad estaba dividido; y unos eran con los Judíos, y otros con los apóstoles."

TAN ENFURECIDOS ESTABAN LOS JEFES DE LOS JUDÍOS por el giro que las cosas tomaban, que decidieron lograr sus fines por la violencia. 

Despertando las peores pasiones de la ignorante y turbulenta multitud, lograron crear un tumulto, que atribuyeron a las enseñanzas de los discípulos

Mediante esta falsa acusación esperaban que los magistrados les ayudasen a realizar su propósito. Resolvieron que los apóstoles no tuviesen oportunidad de justificarse, y que la multitud interviniese apedreando a Pablo y Bernabé, poniendo así fin a sus labores.

ALGUNOS AMIGOS DE LOS APÓSTOLES, que no eran creyentes, les advirtieron de los maliciosos designios de los judíos, y los instaron a no exponerse innecesariamente a la furia de la turba, sino a escapar por su vida

De consiguiente, Pablo y Bernabé salieron en secreto de Iconio, dejando que los creyentes continuaran solos por algún tiempo el trabajo. Pero su despedida no era de ninguna manera definitiva; se proponían volver, después que hubiera pasado la excitación, y completar la obra comenzada.

EN TODO TIEMPO Y EN TODOS LOS PAÍSES, los mensajeros de Dios han sido llamados a afrontar acerba oposición de parte de aquellos que deliberadamente escogían rechazar la luz del cielo. A 146 menudo, mediante la tergiversación y la mentira, los enemigos del Evangelio han triunfado aparentemente, cerrando las puertas por las cuales los mensajeros de Dios podían tener acceso al pueblo.

PERO ESAS PUERTAS no pueden permanecer cerradas para siempre; y a menudo, al volver los siervos de Dios después de un tiempo para reanudar sus labores, el Señor ha obrado poderosamente en su favor y los ha habilitado para establecer monumentos destinados a glorificar su nombre.

EXPULSADOS DE ICONIO POR LA PERSECUCIÓN, LOS APÓSTOLES FUERON A LISTRA Y DERBE, EN LICAONIA. Estas ciudades estaban habitadas mayormente por gente pagana y supersticiosa, pero había entre ellos algunos que estaban dispuestos a oír y aceptar el mensaje evangélico. En estos lugares y en la campiña circundante decidieron trabajar los apóstoles, esperando evitar el prejuicio y la persecución de los judíos.

EN LISTRA NO HABÍA SINAGOGA JUDÍA, aunque vivían en la ciudad unos pocos judíos. Muchos de los habitantes de Listra adoraban en un templo dedicado a Júpiter. Cuando Pablo y Bernabé aparecieron en la ciudad y, reuniendo a su alrededor a los listrenses, explicaron las verdades sencillas del Evangelio, muchos trataron de relacionar esas doctrinas con su propia creencia supersticiosa en el culto de Júpiter.

LOS APÓSTOLES SE ESFORZARON POR IMPARTIR A ESTOS IDÓLATRAS UN CONOCIMIENTO DEL DIOS CREADOR Y DE SU HIJO, el Salvador de la especie humana. Primero atrajeron su atención a las obras admirables de Dios, que son el sol, la luna y las estrellas, el hermoso orden de las estaciones sucesivas, las altas montañas cubiertas de nieve, los frondosos árboles, y otras varias maravillas de la naturaleza, que demostraban una habilidad que superaba la comprensión humana. 

Por medio de estas obras del Todopoderoso, los apóstoles dirigieron la mente de los paganos a la contemplación del gran Gobernante del universo.

Habiendo presentado estas verdades fundamentales concernientes al Creador, los apóstoles hablaron a los listrenses del 147 Hijo de Dios, que vino del cielo a nuestro mundo porque amaba a los hijos de los hombres. Hablaron de su vida y ministerio, su rechazamiento por aquellos a quienes vino a salvar, su juicio y crucifixión, su resurrección y su ascensión al cielo, para actuar allí como abogado del hombre. 

Así, con el Espíritu y el poder de Dios, Pablo y Bernabé predicaron el Evangelio en Listra.

EN UNA OPORTUNIDAD, Mientras Pablo Estaba Hablando A La Gente De La Obra De Cristo Como Sanador De Los Enfermos Y Afligidos, vio entre sus oyentes un lisiado, cuyos ojos estaban fijos en él, y que recibía y creía sus palabras. 

El corazón de Pablo se conmovió de simpatía hacia el hombre afligido, en quien discernía a uno que "tenía fe para ser sano." En presencia de la asamblea idólatra, Pablo ordenó al lisiado que se pusiera de pie. Hasta entonces el enfermo no había podido más que sentarse, pero ahora, obedeció instantáneamente a la orden de Pablo, y por primera vez en su vida se puso de pie. 

Al ejercer así su fe, recibió fuerzas, y el que había sido lisiado "saltó, y anduvo."

"Entonces las gentes, visto lo que Pablo había hecho, alzaron la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses semejantes a hombres han descendido a nosotros." 

Esta declaración estaba de acuerdo con una tradición suya según la cual los dioses visitaban ocasionalmente la tierraA Bernabé le llamaron Júpiter, el padre de los dioses, debido a su venerable apariencia, su digno porte, y la suavidad y benevolencia expresadas en su rostro. Creyeron que Pablo era Mercurio, "porque era el que llevaba la palabra," fervoroso y activo, y era elocuente en sus palabras de amonestación y exhortación.

LOS LISTRENSES, ANSIOSOS DE MOSTRAR SU GRATITUD, persuadieron al sacerdote de Júpiter que honrara a los apóstoles, y él, "trayendo toros y guirnaldas delante de las puertas, quería con el pueblo sacrificar." Pablo y Bernabé, que habían buscado recogimiento y descanso, no estaban enterados de los preparativos. Pronto, sin embargo, les llamó la atención el sonido de la 148 música y el vocerío entusiasta de una gran multitud que había venido a la casa donde ellos se alojaban.

CUANDO LOS APÓSTOLES descubrieron la causa de esta visita y su acompañante excitación, "rotas sus ropas, se lanzaron al gentío, dando voces," con la esperanza de evitar que siguieran con sus planes. En voz alta y resonante, que se sobrepuso al vocerío de la gente, Pablo requirió su atención; y cuando el tumulto cesó repentinamente, dijo: 
"Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, y la mar, y todo lo que está en ellos: el cual en las edades pasadas ha dejado a todas las gentes andar en sus caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, hinchiendo de mantenimiento y de alegría nuestros corazones".

NO OBSTANTE la categórica negación de los apóstoles de que ellos fueran divinos y no obstante los esfuerzos de Pablo por dirigir la mente de la gente al verdadero Dios como el único objeto digno de adoración, fue casi imposible disuadir a los paganos de su intención de ofrecer sacrificioHabían creído tan firmemente que esos hombres eran en verdad dioses, y era tan grande su entusiasmo, que estaban poco dispuestos a reconocer su error. El relato dice que "apenas apaciguaron el pueblo."

Los listrenses razonaban que habían contemplado con sus propios ojos el milagroso poder ejercido por los apóstoles. Habían visto regocijarse con perfecta salud y fuerza a un lisiado que nunca antes había podido caminar. 

Sólo después de mucha persuasión de parte de Pablo, y de explicar cuidadosamente su misión y la de Bernabé como representantes del Dios del cielo y de su Hijo, el gran Sanador, el pueblo fue persuadido a abandonar su propósito.

LAS LABORES DE PABLO Y BERNABÉ EN LISTRA fueron repentinamente reprimidas POR LA MALICIA de "unos Judíos de Antioquía 149 y de Iconio," que, al enterarse del éxito del trabajo de los apóstoles entre los licaonianos, habían resuelto ir tras ellos y perseguirlos. Al llegar a Listra, los judíos lograron pronto inspirar a la gente la misma amargura de espíritu que los dominaba. 

Por falsedades y calumnias, aquellos que poco antes habían considerado a Pablo y Bernabé como seres divinos, quedaron convencidos de que en realidad los apóstoles eran peores que criminales y eran dignos de muerte.

EL CHASCO QUE LOS LISTRENSES habían sufrido al negárseles el privilegio de ofrecer sacrificio a los apóstoles los preparó para volverse contra Pablo y Bernabé con un entusiasmo parecido a aquel con el cual los habían aclamado como dioses. Incitados por los judíos, se propusieron atacar a los apóstoles por la fuerza.

LOS JUDÍOS les encomendaron que no le diesen a Pablo la oportunidad de hablar, arguyendo que si le concedían ese privilegio, embrujaría al pueblo. Pronto fueron cumplidos los criminales designios de los enemigos del Evangelio. Entregándose a la influencia del mal, los listrenses quedaron poseídos de una furia satánica, y echando mano de Pablo, le apedrearon.

EL APÓSTOL PENSÓ QUE SU FIN HABÍA LLEGADO. Recordó vívidamente el martirio de Esteban, y la cruel parte que él mismo había desempeñado en aquella ocasión. Cubierto de magulladuras y desmayando de dolor, cayó al suelo, y la enfurecida multitud, lo sacó "fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto."

EN ESA HORA DE OBSCURIDAD Y PRUEBA, LOS CREYENTES DE LISTRA, que mediante el ministerio de Pablo y Bernabé se habían convertido a la fe de Jesús, permanecieron leales y fieles. La irrazonable oposición y cruel persecución de sus enemigos sirvieron solamente para confirmar la fe de estos devotos hermanos; y ahora, frente al peligro y el escarnio, mostraron su lealtad reuniéndose con tristeza alrededor del cuerpo de aquel que creían muerto.

CUÁL NO FUE SU SORPRESA CUANDO, en medio de sus lamentos, el apóstol levantó repentinamente la cabeza, y se puso en pie, 150 con alabanza de Dios en sus labios. Esta inesperada restauración del siervo de Dios fue considerada por los creyentes como un milagro del poder divino, y pareció poner el sello del Cielo sobre su cambio de creencia. Se regocijaron con indecible alegría, y alabaron a Dios con renovada fe.

ENTRE LOS QUE SE CONVIRTIERON EN LISTRA, y que fueron testigos oculares de los sufrimientos de Pablo, se contaba uno que había de llegar a ser más tarde un obrero eminente de Cristo, quien había de participar con el apóstol en las pruebas y los goces del servicio de avanzada en campos difíciles. 

Era un joven llamado Timoteo. Cuando Pablo fue arrastrado fuera de la ciudad, este joven discípulo se hallaba entre aquellos que se quedaron al lado de su cuerpo aparentemente sin vida, y que le vieron levantarse, magullado y cubierto de sangre, pero con alabanzas en los labios, porque se le había permitido sufrir por Cristo.

AL DÍA SIGUIENTE DE LA LAPIDACIÓN DE PABLO, LOS APÓSTOLES PARTIERON PARA DERBE, donde sus labores fueron bendecidas, y muchas almas fueron inducidas a recibir a Cristo como el Salvador. Pero cuando "hubieron anunciado el evangelio a aquella ciudad, y enseñado a muchos," ni Pablo ni Bernabé estaban contentos con emprender obra en cualquier otra parte sin confirmar la fe de los conversos que se habían visto obligados a dejar solos por un tiempo en los lugares donde habían trabajado recientemente. Y así, sin amedrentarse frente al peligro, "volvieron a Listra, y a Iconio, y a Antioquía confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe."

MUCHOS HABÍAN ACEPTADO LAS BUENAS NUEVAS DEL EVANGELIO, y se habían expuesto así al vituperio y la oposición. A éstos trataron los apóstoles de establecerlos en la fe, a fin de que el trabajo hecho pudiera subsistir. Como factor importante del crecimiento espiritual de los nuevos conversos, los apóstoles se esforzaron por rodearlos con las salvaguardias del orden evangélico. Organizaron iglesias en todos los lugares de Licaonia y Pisidia donde había creyentes. 151

EN CADA IGLESIA ELEGÍAN DIRECTORES y establecían el debido orden y sistema para la conducción de todos los asuntos pertenecientes al bienestar espiritual de los creyentes. Esto estaba en armonía con el plan evangélico de unir en un solo cuerpo a todos los creyentes en Cristo, y Pablo tuvo mucho cuidado de seguir este plan en todo su ministerio. Los que en cualquier lugar eran inducidos por sus labores a aceptar a Cristo como su Salvador, eran, al debido tiempo, organizados en iglesia. Se hacía esto aun cuando los creyentes no fueran sino pocos. Así se les enseñaba a los cristianos a ayudarse unos a otros, recordando la promesa: "Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos." (Mat.18:20).

Y PABLO NO OLVIDABA A LAS IGLESIAS ASÍ ESTABLECIDAS. El cuidado de esas iglesias pesaba sobre su ánimo como una carga siempre creciente. Por pequeño que fuera el grupo, era no obstante objeto de su constante solicitud. Velaba tiernamente por las iglesias más pequeñas, comprendiendo que necesitaban especial cuidado, a fin de que los miembros pudieran ser cabalmente establecidos en la verdad, y enseñados a realizar esfuerzos fervientes y abnegados por aquellos que los rodeaban.

En todos sus esfuerzos misioneros, Pablo y Bernabé procuraban seguir el ejemplo de Cristo de voluntario sacrificio y fiel y fervorosa labor en bien de las almas. 

Siempre despiertos, celosos e infatigables, no tomaban en cuenta su personal inclinación y comodidad, sino que en incesante actividad y orando anhelosamente sembraban la semilla de verdad

Al propio tiempo tenían mucho cuidadde dar valiosísimas instrucciones prácticas a cuantos se decidían en favor del Evangelio. 

Este fervor y piadoso temor producían en los nuevos discípulos una duradera impresión acerca de la importancia del Evangelio.

CUANDO SE CONVERTÍAN HOMBRES PROMISORIOS Y CAPACES COMO EN EL CASO DE TIMOTEO, procuraban Pablo y Bernabé presentarles vívidamente la necesidad de trabajar en la viña del Señor. Y cuando los apóstoles se iban a otra ciudad, la fe de esos conversos 152 no disminuía, sino que se acrecentaba

Habían sido fielmente instruidos en el camino del Señor y enseñados a trabajar abnegada, fervorosa y perseverantemente por la salvación de sus prójimos. Esta solícita educación de los neófitos era un importante factor del notable éxito que obtuvieron Pablo y Bernabé al predicar el Evangelio en tierras paganas.

El Primer Viaje Misionero Se Acercaba Rápidamente A Su Fin. Encomendando al Señor las iglesias recién organizadas, los apóstoles fueron a Panfilia, "y habiendo predicado la palabra en Perge, descendieron a Atalia; y de allí navegaron a Antioquía." 153

Los Hechos De Los Apóstoles En La Proclamación

Del Evangelio De Jesucristo. 144-152 (EGW). MHP


jueves, 19 de junio de 2025

CAPÍTULO 17. HERALDOS DEL EVANGELIO.

Basado en Hechos 13:4-52.

ENVIADOS ASÍ POR EL ESPÍRITU SANTO, PABLO Y BERNABÉ, Después De Su Ordenación Por Los Hermanos De Antioquía, "Descendieron A Seleucia: Y De Allí Navegaron A Cipro [Chipre]." Así Empezaron Los Apóstoles Su Primera Gira Misionera.

Chipre era uno de los lugares a los cuales los creyentes habían huído de Jerusalén por causa de la persecución que siguió a la muerte de Esteban. Y era desde Chipre de donde habían ido ciertos hombres a Antioquía, "anunciando el evangelio del Señor Jesús." (Hech. 11:20.) Bernabé mismo era "natural de Chipre" (Hech. 4:36); y ahora él y Pablo, acompañados por Juan Marcos, un pariente de Bernabé, visitaron ese país isleño.

La madre de Marcos se había convertido a la religión cristiana, y su casa en Jerusalén era un asilo para los discípulos. Allí estaban siempre seguros de ser bienvenidos y de gozar de un período de descanso. Fue en una de esas visitas de los apóstoles a la casa de su madre, cuando Marcos propuso a Pablo y Bernabé acompañarlos en su viaje misionero. Sentía la gracia de Dios en su corazón, y anhelaba dedicarse enteramente a la obra del ministerio evangélico.

AL LLEGAR A SALAMINA, LOS APÓSTOLES "anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los Judíos.... Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron un hombre mago, falso profeta, Judío, llamado Barjesús; el cual estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. 

Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. Más les resistía Elimas el encantador (que así se interpreta su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul." 136

Satanás no permite sin lucha que el reino de Dios se edifique en la tierra. Las huestes del mal están empeñadas en incesante guerra contra los agentes designados para la predicación del Evangelio; 

y estas potestades de las tinieblas están especialmente activas 

cuando se proclama la verdad ante hombres de reputación y genuina integridad.

ASÍ SUCEDIÓ CUANDO SERGIO PAULO, el procónsul de Chipre, escuchaba el mensaje evangélico. El procónsul había hecho llamar a los apóstoles para que se le enseñara el mensaje que habían venido a dar; y ahora las fuerzas del mal, obrando por medio del hechicero Elimas, trataron, con sus funestas sugestiones, de apartarlo de la fe y frustrar así el propósito de Dios.

Así el enemigo caído trabaja siempre por conservar en sus filas a los hombres de influencia que, si se convirtieran, podrían prestar eficaz servicio en la causa de Dios. Pero el fiel obrero evangélico no necesita temer ser derrotado por el enemigo; porque es su privilegio ser dotado de poder celestial para resistir toda influencia satánica.

AUNQUE PENOSAMENTE ACOSADO POR SATANÁS, Pablo tuvo valor para increpar a aquel por quien el enemigo estaba trabajando. "Lleno del Espíritu Santo," el apóstol, "poniendo en él los ojos, dijo: Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora pues, he aquí la mano del Señor es contra ti, y serás ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayeron en él obscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quién le condujese por la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sido hecho, creyó, maravillado de la doctrina del Señor."

EL ADIVINO HABÍA CERRADO LOS OJOS A LAS EVIDENCIAS DE LA VERDAD EVANGÉLICA; y el Señor, con justo enojo, cegó sus ojos naturales, privándolo de la luz del día. La ceguera no fue permanente, sino temporal, a fin de que le indujese a arrepentirse y a procurar perdón del Dios a quien había ofendido tan gravemente. 

La confusión en la cual se vio sumido anuló sus 137 sutiles artes contra las doctrinas de Cristo. El hecho de que se viera obligado a andar a tientas en su ceguera demostró a todos que los milagros que los apóstoles habían realizado, y que Elimas había denunciado como prestidigitación, eran producidos por el poder de Dios.

El Procónsul, Convencido De La Verdad De La Doctrina Que Enseñaban Los Apóstoles Aceptó El Evangelio.

ELIMAS No Era Un Hombre Instruido; Sin Embargo Era Singularmente Apto Para Hacer La Obra De Satanás.

Aquellos que predican la verdad de Dios encontrarán al astuto enemigo en muchas formas diferentes. A veces será en la persona de los instruídos, pero más a menudo en la de ignorantes a quienes Satanás adiestró como instrumentos eficaces para engañar a las almas. Es el deber del ministro de Cristo permanecer fiel en su puesto, en el temor de Dios y en el poder de su fortaleza. Así puede confundir a las huestes de Satanás y triunfar en el nombre del Señor.

PABLO Y SUS COMPAÑEROS CONTINUARON VIAJE A PERGA DE PANFILIA. Su camino era penoso; afrontaban adversidades y privaciones, y estaban acosados por peligros por doquiera. En los pueblos y ciudades por los cuales pasaban y a lo largo de los caminos solitarios, estaban rodeados de peligros visibles e invisibles. 

Pero Pablo y Bernabé habían aprendido a confiar en el poder libertador de Dios. Sus corazones estaban llenos de ferviente amor por las almas que perecían. Como fieles pastores que buscaban las ovejas perdidas, no pensaban en su propia comodidad y conveniencia. Olvidándose de sí mismos, no vacilaban frente al cansancio, el hambre y el frío. No tenían sino un objetivo en vista: la salvación de aquellos que se habían apartado lejos del redil.

ALLÍ FUE DONDE MARCOSABRUMADO POR EL TEMOR Y EL DESALIENTO, Vaciló por un tiempo en su propósito de entregarse de todo corazón a la obra del Señor. 

No acostumbrado a las penurias, se desalentó por los peligros y las privaciones del camino. Había trabajado con éxito en circunstancias favorables; pero 138 ahora, en medio de la oposición y los peligros que con tanta frecuencia asedian al obrero de avanzada, no supo soportar las durezas como buen soldado de la cruz. 

Tenía todavía que aprender a arrostrar el peligro, la persecución y la adversidad con corazón valiente. Al avanzar los apóstoles, y al sentir la aprensión de dificultades aún mayores, Marcos se intimidó, y perdiendo todo valor, se negó a avanzar, y volvió a Jerusalén.

ESTA DESERCIÓN INDUJO A PABLO A Juzgar Desfavorable Y Aun Severamente Por Un Tiempo A Marcos. Bernabé, por otro lado, se inclinaba a excusarlo por causa de su inexperiencia. Anhelaba que Marcos no abandonase el ministerio, porque veía en él cualidades que le habilitarían para ser un obrero útil para Cristo. 

En años ulteriores su solicitud por Marcos fue ricamente recompensada; porque el joven se entregó sin reservas al Señor y a la obra de predicar el mensaje evangélico en campos difíciles. Bajo la bendición de Dios y la sabia enseñanza de Bernabé, se transformó en un valioso obrero.

Pablo Se Reconcilió Más Tarde Con Marcos, y le recibió como su colaborador. También lo recomendó a los colosenses como colaborador "en el reino de Dios," y uno que me ha "sido consuelo." (Col. 4:11). De nuevo, no mucho antes de su muerte, habló de Marcos como uno que le era "útil para el ministerio." (2 Tim: 4:11).

DESPUÉS DE LA PARTIDA DE MARCOS, PABLO Y BERNABÉ VISITARON ANTIOQUÍA DE PISIDIA, y el sábado fueron a la sinagoga de los judíos, y se sentaron. "Después de la lectura de la ley y de los profetas, los príncipes de la sinagoga enviaron a ellos, diciendo: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad." Al ser invitado así a hablar, "Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dice: Varones Israelitas, y los que teméis a Dios, oíd."

ENTONCES PRONUNCIÓ UN MARAVILLOSO DISCURSO. Historió la manera en que el Señor había tratado con los judíos desde el tiempo de la liberación de la esclavitud egipcia, y cómo se había prometido un Salvador, de la simiente de David; y osadamente declaró que 139 "de la simiente de éste, Dios, conforme a la promesa, levantó a Jesús por Salvador a Israel; predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 

Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo él; mas he aquí, viene tras mí uno, cuyo calzado de los pies no soy digno de desatar." Así predicó con poder a Jesús como el Salvador de los hombres, el Mesías de la profecía.

HABIENDO HECHO ESTA DECLARACIÓN PABLO DIJO: "Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros temen a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salud. Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus príncipes, no conociendo a éste, y las voces de los profetas que se leen todos los sábados, condenándole, las cumplieron."

PABLO NO VACILÓ EN DECIR Claramente La Verdad Acerca Del Rechazamiento Del Salvador Por Los Dirigentes Judíos. "Y sin hallar en él causa de muerte ­declaró el apóstol,­ pidieron a Pilato que le matasen.

Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. Mas Dios le levantó de los muertos. Y él fue visto por muchos días de los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalem, los cuales son sus testigos al pueblo.

"Y NOSOTROS TAMBIÉN OS ANUNCIAMOS EL EVANGELIO ­Continuó El Apóstol,­ de aquella promesa que fue hecha a los padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús: como también en el salmo segundo está escrito: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. Y que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, así lo dijo: Os daré las misericordias fieles de David. Por eso dice también en otro lugar: No permitirás que tu Santo vea corrupción. Porque a la verdad David, habiendo servido en su edad a la voluntad de Dios, durmió, y fue juntado con sus padres, y vio corrupción. Mas aquel que Dios levantó, no vio corrupción."

Y LUEGO, HABIENDO HABLADO CLARAMENTE del cumplimiento 140 de profecías familiares concernientes al Mesías, Pablo les predicó el arrepentimiento y la remisión del pecado por los méritos de Jesús su Salvador. "Séaos pues notorio ­dijo,­ que por éste os es anunciada remisión de pecados; y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en éste es justificado todo aquel que creyere."

El Espíritu De Dios Acompañó Las Palabras Que Fueron Habladas, Y Fueron Tocados Los Corazones.

EL APÓSTOL APELÓ A LAS PROFECÍAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO, y su declaración de que éstas se habían cumplido en el ministerio de Jesús de Nazaret, convenció a muchos, que anhelaban el advenimiento del Mesías prometido. 

Y las palabras de seguridad del orador de que "el evangelio" de la salvación era para judíos y gentiles por igual, infundió esperanza y gozo a aquellos que no se contaban entre los hijos de Abrahán según la carne. 

"Y saliendo ellos de la sinagoga de los Judíos, los Gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras." Habiéndose disuelto finalmente la congregación, "muchos de los Judíos y de los religiosos prosélitos," que habían aceptado las buenas nuevas que se les dieron ese día, "siguieron a Pablo y Bernabé; los cuales hablándoles, les persuadían que permaneciesen en la gracia de Dios."

EL INTERÉS QUE DESPERTÓ EN ANTIOQUÍA DE PISIDIA EL DISCURSO DE PABLO, reunió, el sábado siguiente, "casi toda la ciudad a oír la palabra de Dios. Mas los Judíos, visto el gentío, llenáronse de celo, y se oponían a lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. 

"Entonces Pablo y Bernabé, usando de libertad, dijeron: A vosotros a la verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios; mas pues que la desecháis, y os juzgáis indignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los Gentiles. Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los Gentiles, para que seas salud hasta lo postrero de la tierra”.

"Y los Gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del Señor: y creyeron todos los que estaban ordenados 141 para vida eterna." Se regocijaron sobremanera porque Cristo los reconocía como hijos de Dios, y con corazones agradecidos escucharon la palabra predicada. Los que creyeron fueron celosos en comunicar a otros el mensaje evangélico, y así "la palabra del Señor era sembrada por toda aquella provincia."

SIGLOS ANTES, La Pluma De La Inspiración Había Descrito Esta Cosecha De Los Gentiles; Pero Esas Declaraciones Proféticas Se Habían Entendido Sólo Obscuramente.

OSEAS HABÍA DICHO: "Sin embargo, . . . el número de los hijos de Israel será como las arenas del mar, que no pueden ser medidas ni contadas: y acontecerá que en el lugar donde les fue dicho: No sois mi pueblo, les será dicho: ¡Hijos sois del Dios vivo!" Y en otro lugar: "Te sembraré para mí mismo en la tierra; y me compadeceré de la no compadecida, y al que dije que no era mi pueblo, le diré: ¡Pueblo mío eres! y él me dirá a mí: ¡Tú eres mi Dios!" (Os. 1:10; 2:23, V.M.)

EL SALVADOR MISMO, Durante Su Ministerio Terrenal, Predijo La Difusión Del Evangelio Entre Los Gentiles. En la parábola de la viña, declaró a los impenitentes judíos: "El reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que haga los frutos de él." (Mat. 21: 43.) Y después de su resurrección, comisionó a sus discípulos a ir "por todo el mundo," y doctrinar "a todos los Gentiles." No debían dejar a nadie sin amonestar, sino que habían de predicar "el evangelio a toda criatura." (Mat. 28:19; Mar. 16:15).

AL VOLVERSE A LOS GENTILES EN ANTIOQUÍA DE PISIDIA, PABLO Y BERNABÉ No Dejaron de trabajar por los judíos dondequiera que tuviesen oportunidad de hacerse oír. Más tarde, en Tesalónica, en Corinto, en Éfeso y en otros centros importantes, Pablo y sus compañeros de labor predicaron el Evangelio tanto a los judíos como a los gentiles. Pero sus mejores energías se dirigieron desde entonces a la edificación del reino de Dios en territorio pagano, entre pueblos que no tenían sino poco o ningún conocimiento del verdadero Dios y de su Hijo. 142

El corazón de Pablo y de sus colaboradores suspiraba por aquellos que estaban "sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo." Mediante el incansable ministerio de los apóstoles de los gentiles, los "extranjeros" y "advenedizos," que "en otro tiempo" estaban "lejos," supieron que habían "sido hechos cercanos por la sangre de Cristo," y que por la fe en su sacrificio expiatorio, podían llegar a ser "juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios." (Efe. 2:12,13,19).

AVANZANDO POR LA FE, Pablo trabajaba incesantemente por la edificación del reino de Dios entre aquellos que habían sido descuidados por los maestros de Israel. Exaltaba constantemente a Cristo Jesús como "Rey de reyes, y Señor de señores," y exhortaba a los que creían a ser "arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe." (1 Ti. 6:15; Col. 2:7).

PARA LOS QUE CREEN, Cristo es un fundamento seguro. Sobre esta piedra viva, pueden edificar igualmente judíos y gentiles. Es bastante ancho para todos, y bastante fuerte para sostener el peso y la carga de todo el mundo. Este es un hecho claramente reconocido por Pablo mismo.

EN LOS DÍAS FINALES DE SU MINISTERIO, cuando al dirigirse a un grupo de gentiles creyentes que habían permanecido firmes en su amor a la verdad del Evangelio, el apóstol escribió que estaban "edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo." (Efe. 2:19,20).

CUANDO EL MENSAJE EVANGÉLICO SE EXTENDIÓ EN PISIDIA, Los Judíos Incrédulos De Antioquía, cegados por el prejuicio, "concitaron mujeres pías y honestas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé y los echaron" de aquel distrito.

LOS APÓSTOLES NO SE DESANIMARON POR ESTE TRATO; recordaron las palabras del Señor: "Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Gozaos y alegraos; porque vuestra 143 merced es grande en los cielos: que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros." (Mat. 5:11,12).

EL MENSAJE EVANGÉLICO AVANZABA, y los apóstoles tenían plena razón para sentirse animados. Sus labores habían sido ricamente bendecidas entre los de Pisidia que vivían en Antioquía, y los creyentes a quienes habían dejado solos para continuar la obra durante un tiempo, "estaban llenos de gozo, y del Espíritu Santo." 144

Los Hechos De Los Apóstoles En La Proclamación Del Evangelio De Jesucristo. 135-143(EGW). MHP